Campesinos insisten en suspender erradicación

Campesinos del Catatumbo, al noreste del país, donde cumplieron un paro de más de 50 días, se oponen a nuevas labores de erradicación de cultivos de coca que cumplen las autoridades, en una de las pocas regiones donde crecieron los sembradíos ilegales en el último año, dijo el viernes un dirigente del sector, quien vaticinó posibles medidas de fuerza.

Los cultivadores "no pueden dejarse quitar su medio de subsistencia, para sostener a sus familias", dijo el viernes en diálogo telefónico Juan Carlos Quintero, vicepresidente de la Asociación de Campesinos del Catatumbo. "El gobierno, sin haber empezado las negociaciones metió nuevamente los grupos móviles de erradicación de coca a la región, eso está generando una situación muy crítica de posibles levantamientos nuevamente".

El estudio anual sobre cultivos de coca en Colombia, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en ingles), reveló la víspera que de los 23 departamentos donde se localizaron el año pasado esos sembradíos ilegales, sólo tres mostraron un incremento y Norte de Santander, donde se encuentra el Catatumbo, fue uno de ellos.

En Norte de Santander, los cocales pasaron de 3.490 hectáreas en el 2011 a 4.516 hectáreas el año pasado, según la oficina de la ONU. En total, los cultivos en todo el país fueron de 48.000 hectáreas en el 2012.

Ese crecimiento en Norte de Santander se da por "el abandono estatal, las políticas económicas que se han implantado en el campo colombiano", dijo Quintero. "La política de fumigaciones, de erradicación manual forzada (es) una política que en vez de brindarle mejores oportunidades a la gente, lo que hace es que la gente repudia al Estado... y hace que los cultivos de coca se trasladen" de zonas, añadió.

Dijo que en al menos dos caseríos de Tibú, unos 480 kilómetros al noreste de Bogotá, se presentaron en los últimos días cuadrillas de erradicadores civiles y agentes de la fuerza pública y que los campesinos se han apostado frente a los sembradíos para impedir que los cocales sean arrancados de la tierra.

Al menos 6.000 pobladores del Catatumbo cumplieron del 11 de junio al 3 de agosto un paro y bloquearon vías para exigir al gobierno del presidente Juan Manuel Santos la suspensión de la fumigación y erradicación manual de plantas de coca y hasta tanto se implanten alternativas de cultivos legales, entre otras demandas.

Los manifestantes accedieron el 3 de agosto a levantar los bloqueos viales, exigencia del gobierno para iniciar negociaciones, y la víspera seis voceros de los campesinos, entre ellos Quintero, reanudaron los diálogos con delegados oficiales sobre una agenda que incluye las demandas de los campesinos y propuestas gubernamentales. Se espera que las negociaciones se extiendan al menos cuatro semanas, dijo Quintero.