El adiós de Jeter marca temporada de los Yanquis

En diciembre pasado, cuando los Yanquis divulgaban un comunicado de prensa tras otro anunciando una nueva contratación, el dueño del equipo de Nueva York calcó como nunca la retórica de su fallecido padre.

"El deseo único e inquebrantable de esta organización es armar un equipo que en cada temporada pueda disputar trascendentales juegos de béisbol en los últimos días de octubre", escribió Hank Steinbrenner.

Estos son los Yanquis de siempre, sin recato para desbocarse gastando en agentes libres, sobre todo si vienen de perderse la postemporada por apenas segunda vez en 19 años.

Por meses, en las oficinas ejecutivas del Bronx han estado diciendo que querían que la nómina no rebasara los 189 millones de dólares, el monto límite antes de pagar el denominado "impuesto de lujo". La idea era restaurar a cero la tasa, de modo de sacar provecho al reembolso establecido en el último convenio laboral.

Pero el curso de la temporada de 2013 dio al traste con esos planes. Los Yanquis sufrieron bastante para conseguir 85 victorias, compartiendo con Baltimore el tercer lugar en el Este de la Liga Americana. La concurrencia al Yankee Stadium mermó, al igual que los índices de teleaudiencia de su canal, la Yes Network. En medio del frenesí de problemas de Alex Rodríguez, el mánager Joe Girardi debió probar con ocho jugadores distintos en la tercera base.

El saldo de 85-77 fue la peor marca de los Yanquis desde 1992, el año en el que seleccionaron a Derek Jeter en el draft.

Más de dos décadas después, el reverenciado capitán y campocorto anunció de antemano que se retirará al término de la temporada.

Prepárense para otra tanda de homenajes para decirle adiós al último sobreviviente del grupo de "históricos" que se proclamaron campeones de la Serie Mundial cuatro veces en cinco años entre 1996 y 2000. Jeter sigue los pasos del cerrador Mariano Rivera y el pitcher Andy Pettitte, quienes pusieron fin a sus carreras el año pasado.