Muere Schlesinger, exsecretario de Defensa de EEUU

James Schlesinger, un republicano erudito y belicista que ocupó importantes puestos en el gobierno de tres presidentes estadounidenses, falleció, informó el jueves un centro de investigación de Washington. El exfuncionario tenía 85 años.

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS en inglés), donde Schlesinger era consejero, confirmó su muerte.

El otrora profesor de Economía de la Universidad de Virginia logró un impresionante currículo profesional como secretario de Defensa de los presidentes republicanos Richard Nixon y Gerald Ford y fue el primer secretario de Energía con el demócrata Jimmy Carter. Con anterioridad fue un importante funcionario en la Casa Blanca en la sección presupuestaria, presidente de la Comisión de Energía Atómica y director de la CIA.

El exsenador demócrata Sam Nunn, que mantuvo duros encuentros con el fallecido como presidente de la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado, le llamó "un destacado funcionario público".

En los últimos años se desempeñó en varios grupos de trabajo y comités de asesoramiento en cuestiones de defensa y energía y siguió presionando en favor de sistemas de armas nucleares más avanzados. Fue miembro durante mucho tiempo de la Junta de Política para la Defensa, del Pentágono, y fue designado por el presidente George W. Bush al Comité Asesor de Seguridad Nacional.

"Dejó una marca indeleble en la seguridad estadounidense y la política energética", dijo el CSIS en su cibersitio. "Después de dejar el gobierno, el doctor Schlesinger siguió promoviendo un país más firme y más próspero gracias a su obra en muchas instituciones, incluso el CSIS".

Educado en Harvard, Schlesinger ganó reputación como sagaz intérprete de la estrategia nuclear, aconsejando abandonar la dependencia de la destrucción mutua garantizada como medio de evitar una guerra nuclear con la Unión Soviética. "La disuasión no sustituye a la defensa", afirmó.

Al asumir la cartera de defensa en 1973 a los 44 años, Schlesinger fue muy apreciado por los líderes militares, por consultarlos con frecuencia y por gestionar enérgicamente ante el Congreso más fondos para las fuerzas armadas. Su política exterior intervencionista también lo convirtió en favorito de la coalición derechista de la época. Se esforzó por levantar la moral de los militares y afianzar la estrategia nuclear en el período turbulento posterior a la Guerra de Vietnam. Y se opuso a la amnistía para quienes evadieron la conscripción militar.

Pero su brusquedad y tenacidad en las discusiones por el presupuesto militar provocó asperezas con el Congreso y chocó frecuentemente con el secretario de Estado Henry Kissinger. El presidente Ford lo despidió en 1975 y lo reemplazó con el secretario de la presidencia Donald Rumsfeld.