Ucrania: FMI ofrece ayuda; Timoshenko regresa

El mundo se volcó a ayudar a Ucrania el jueves, cuando el Fondo Monetario Internacional prometió préstamos por 18.000 millones de dólares, la ONU condenó el referendo que entregó Crimea a manos rusas y el Congreso de Estados Unidos aprobó nuevas sanciones contra Moscú.

Sin embargo, a pesar de esa intensa ayuda para apuntalar la tambaleante economía ucraniana, el primer ministro advirtió sobre los dolorosos tiempos que se avecinan a causa de las necesarias reformas económicas que aguardan al país, y seguramente los precios locales de la energía subirán con rapidez.

En tanto, la ex primera ministra Yulia Timoshenko, una de las figuras más controvertidas del escenario político local, anunció su candidatura para las elecciones presidenciales previstas para el 25 de mayo. Timoshenko fue liberada de la cárcel el mes pasado tras el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich.

El presidente estadounidense Barack Obama calificó la oleada de apoyo internacional como una "señal concreta de cómo el mundo está unido con Ucrania".

"La decisión de seguir adelante con un programa del FMI va a requerir mucho valor", afirmó Obama, de viaje en Roma. "Va a requerir algunas decisiones difíciles."

Rusia restó importancia al torrente de críticas por anexarse Crimea. El gobierno del presidente Vladimir Putin anunció que establecerá su propio sistema de pagos para competir con Visa y MasterCard luego de que las dos empresas retiraron sus servicios a algunos bancos rusos a raíz de las sanciones internacionales.

En un apasionado discurso ante el Parlamento en Kiev, el primer ministro Arseni Yatseniuk advirtió que Ucrania se encuentra "al borde de la bancarrota económica y financiera" y explicó las reformas necesarias para reencausar el país.

"Ha llegado la hora de decir la verdad, de hacer cosas difíciles e impopulares", dijo Yatseniuk. "El país tiene un déficit de 289.000 millones de hrivnias (25.800 millones de dólares), que equivale prácticamente a todo el presupuesto estatal del año".

El préstamo del FMI, que se calcula sumará entre 14.000 y 18.000 millones de dólares, depende de que Ucrania realice las reformas estructurales a las que se ha comprometido.

El nuevo gobierno ucraniano está atrapado entre los reclamos de los acreedores internacionales y el malestar generalizado de una población que ha sufrido décadas de estancamiento económico, corrupción y desgobierno. Las reformas --que incluyen aumento de impuestos, congelamiento del salario mínimo, incrementos de precios de los combustibles y la electricidad, entre otras-- significarán un duro golpe para los hogares y probablemente debilitarán aún más al gobierno interino.

Ucrania, una nación de 46 millones de habitantes, pugna por retornar a cierto grado de normalidad desde el derrocamiento de Yanukovich en febrero, provocado por su decisión de alejarse de la Unión Europea y estrechar lazos con Rusia. En las últimas semanas se formó un gobierno interino, Rusia se apoderó de la península de Crimea y se temen nuevas incursiones militares rusas.

Ucrania se apresta a conocer una temporada política turbulenta de cara a las elecciones del 25 de mayo.

"Este es un gobierno kamikaze, perfectamente consciente de que no hay otra manera de estabilizar Ucrania", dijo Viktor Zamiatin, un analista del instituto de investigaciones Razumkov con sede en Kiev. "El gobierno actúa obligado por el estado catastrófico de la economía".

Pero añadió que podría pagar un alto precio.

"Es difícil explicarle a los votantes que el empeoramiento de la economía no ha sucedido debido a la revolución, sino a causa de las políticas de Viktor Yanukovich", dijo.

En Washington, el Congreso mostró unidad contra la anexión rusa de Crimea, al aprobar proyectos de ley en la Cámara de Representantes y el Senado para otorgar ayuda a Ucrania e imponer sanciones contra Rusia.

La cámara alta aprobó la norma por votación a viva voz, al mismo tiempo que los representantes aprobaban una versión diferente con 399 votos a favor y 19 en contra. Los legisladores tenían la intención de enviar una medida definitiva a la Casa Blanca para el final del día.

El senador demócrata Bob Menéndez, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo que el proyecto de ley del Senado proveerá 1.000 millones de dólares en garantías de préstamos para estabilizar la economía de Ucrania y autoriza asistencia para democracia, gobernabilidad y programas de la sociedad civil, así como una mayor cooperación en seguridad. También proporciona apoyo al gobierno de Ucrania para ayudarle a recuperar los activos vinculados con la corrupción de ex funcionarios gubernamentales.

Con Rusia como blanco, el proyecto de ley también congelaría activos y revocaría las visas de funcionarios rusos y sus socios que sean cómplices o responsables de la significativa corrupción en Ucrania.

La medida también sancionaría a aquellos responsables de violaciones a los derechos humanos de los manifestantes contra el gobierno y a los responsables de socavar la paz y la soberanía de Ucrania.

Entretanto, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por abrumadora mayoría una resolución que califica como ilegal el referendo que condujo a la anexión rusa de la península de Crimea.

La resolución tuvo 100 votos a favor, 11 en contra y 58 abstenciones.

Por su parte, Timoshenko, de 53 años, a quien algunos admiran como símbolo de la democracia mientras que otros la detestan por considerarla una manipuladora oportunista de pasado turbio, declaró que ha ganado el derecho de prometer que combatirá la corrupción.

Este será su segundo intento de llegar a la presidencia. Perdió por estrecho margen ante Yanukovich en 2010 y pasó dos años en la cárcel bajo cargos que muchos en Occidente consideran obedecieron a motivos políticos.

"Seré la candidata de la unidad ucraniana", dijo Timoshenko el jueves. "El oeste y el centro de Ucrania siempre han votado por mí, pero yo nací en el este".

Ucrania está políticamente dividida. Las regiones occidentales favorecen vínculos más estrechos con Europa, mientras que el este mira hacia Rusia. Pero el calamitoso estado de su economía es una cuestión inevitable: el ministerio de Finanzas ucraniano ha dicho que necesita 35.000 millones de dólares en los próximos dos años para evitar una mora de pagos.

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Nataliya Vasilyeva en Moscú y Juergen Baetz en Bruselas contribuyeron a este despacho.