Popa remplaza a obispo alemán

El papa Francisco removió el miércoles en forma permanente a un obispo alemán de su diócesis de Limburgo después que su nueva residencia a un costo de 31 millones de euros (43 millones de dólares) causó furor entre los fieles.

Francisco había expulsado temporalmente de Limburgo a monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst en octubre mientras la Iglesia investigaba.

La controversia se produjo por el precio de la construcción de la nueva residencia del obispo y otras renovaciones. Tebartz-van Elst justificó el costo diciendo que abarcaba diez proyectos y que había subido debido a la protección acordada a los edificios históricos.

Pero en el país donde Martín Lutero lanzó la Reforma hace cinco siglos frente a lo que consideró excesos y abusos de la Iglesia, la reacción fue estruendosa. La supuesta falta de transparencia financiera también incidió, puesto que un impuesto eclesiástico en Alemania brinda miles de millones por año a la Iglesia alemana.

El Vaticano dijo el miércoles que la investigación de las renovaciones determinó que Tebartz-van Elst no podía seguir ejerciendo su ministerio y que el papa aceptó su renuncia, que el obispo había ofrecido el 20 de octubre.

El cargo será asumido por monseñor Manfred Grothe, actual obispo auxiliar en Paderborn, dijo el Vaticano. Agregó que Tebartz-van Elst recibirá otro cargo "a su debido tiempo".

La información agrega que el papa espera que los feligreses de Limburgo acepten la decisión con "docilidad y disposición a redescubrir un clima de caridad y reconciliación".

Mientras el entonces presidente de la conferencia de obispos alemanes, arzobispo Robert Zollitsch, había censurado enérgicamente al obispo, Tebartz-van Elst tenía sus defensores en Roma, lo que podría explicar la decisión del Vaticano de darle una nueva oportunidad con otra misión.

Francisco ha exhortado a sus sacerdotes y obispos a ser modelos de sobriedad en una Iglesia que "es pobre para los pobres".