Alza de seguro de inundaciones no baja los riesgos

Este pequeño poblado asentado a las orillas de un río en el centro de Pennsylvania no tiene casas de playa o malecones, pero comparte algo más que el nombre con el famoso segmento de más de 400 kilómetros que tiene la costa de Nueva Jersey.

Ambos lugares tienen en común, junto con cientos de poblados y ciudades de Estados Unidos, el riesgo de que en los próximos años aumenten los costos del seguro contra inundaciones que es obligatorio contratar en las hipotecas por mandato del gobierno.

A principios de mes, el Congreso trató de aliviar los temores de los propietarios de un posible aumento sustancial de las primas, echando así atrás una reforma de 2012 que terminó con los subsidios del gobierno a casas antiguas y negocios ubicados en zonas de inundación. El presidente firmó la ley el viernes.

Pese a que la ley fue proclamada como una victoria para los propietarios que han visto su prima de seguro aumentar dos, tres y hasta 15 veces de la noche a la mañana, lo cierto es que impacto para el bolsillo sólo se ha postergado.

Al menos 1,1 millones de los que tienen seguro contra inundaciones y que reciben el subsidio del gobierno se verán afectados por un aumento de la tasa año a año. Aunque nadie está seguro cuánto subirán las tarifas, hay motivos ciertos de preocupación pues muchas ciudades y pueblos del país dependen de que las pólizas de ese seguro sean baratas para mantener sus negocios a flote u ofrecer un atractivo mercado inmobiliario local.

Lurie y Michael Portanova han vivido toda la vida en Jersey Shore, un poblado que se extiende por una llanura a orillas del río Susquehanna. Compraron varias tiendas pintorescas de ladrillo del siglo XIX, ubicadas en la calle principal y que han sido cuidadosamente restauradas. Hace unos meses se dieron cuenta que la prima anual del seguro contra inundación que va con la hipoteca de dos de los edificios comprados en 2012 se había disparado de menos de 3.000 dólares a 26.868 dólares de deducible, y 33,000 si mantenían la cobertura inicial.

Ahora, gracias al alivio que otorgó el Congreso, la tasa se restablece al valor que fue contratado inicialmente pero comenzará a subir otra vez en 2015 y así año tras año. En cinco años aumentará 8.700 dólares y en una década más de 26.000 dólares.

"No hay manera que podamos permitir eso. Simplemente no hay manera ", dice Michael Portanova. "Tendríamos que dejar que el banco se lleve las propiedades".

Los Portanova y gente como ellos están a merced de fuerzas políticas y naturales mucho más poderosas que ellos.

Durante años han confiado en tener un seguro que era mucho más barato al riesgo que garantizaban y que el gobierno federal pagaba la diferencia. Cuando el Congreso trató de contener el déficit fiscal y dejar que las tasas de interés reflejaran el costo real de los seguros, la gente que vive en lugares susceptibles de inundación puso el grito en el cielo.

Y los políticos los escucharon.

Pero muchos, como los Portanova, dicen que incluso con el ajuste, el pago del seguro en la hipoteca estará fuera de sus posibilidades. La pregunta se mantiene: ¿El gobierno continuará subsidiando el seguro contra inundaciones en lugares que cada vez resultan más insostenible a medida de que el nivel del mar sube y las tormentas se vuelven más fuertes?

The Associated Press analizó datos e información de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA) de aproximadamente 18.500 comunidades en las que el gobierno subsidia las primas del seguro contra inundaciones.

Datos del Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones muestran que hay comunidades en cada estado del país en las que en pocos años la prima será tan alta que dejaría a muchos propietarios incapaces de pagar la hipoteca. En riesgo están cientos de pequeños pueblos ubicados en riberas de ríos y ciudades costeras que tienen una significativa cantidad de viviendas y negocios construidos en zonas con peligro de inundación.

Información de FEMA muestra también por qué hay presión para aumentar las primas. Las ciudades que tienen una gran proporción de propiedades con el subsidio han resultado tremendamente costosas para el gobierno. Pero también hay muchos lugares donde los subsidios han costado poco o casi nada al gobierno.

A finales del año pasado, un pequeño pero creciente grupo de personas empezó a sentir los efectos de la reforma al Programa Nacional de Seguro contra Inundaciones cuando en 2012 sus tarifas aumentaron significativamente.

La protesta se hizo pública en un año de elecciones. El Congreso entonces, llegó al rescate para aplicar algunas de las partes de la ley que regía antes de 2012.

Pero al menos 820.000 propietarios serán golpeados por los aumentos de la prima, hasta de 18% anual, hasta que el programa recaude el dinero suficiente para cubrir un déficit de 24.000 millones dólares creado por los subsidios, descuentos y varias tormentas catastróficas.

Los propietarios de unas 250.000 empresas o de una segunda casa podrán pagar aumentos de 25% cada año hasta que la tasa coincida con el verdadero riesgo de inundación, que se calcula sobre la base de la elevación de los edificios.

Los propietarios de casas en Jersey Shore saben que la primas subirán, pero no cuánto ni durante cuánto tiempo. Su futuro parece tan turbio como las aguas del río Susquehanna.

Paul Garrett, que ahora paga 2.200 dólares al año de seguro en una casa en la ribera alta, dijo que en uno o dos años el aumento sería de 10 al 15%. Pero cree que el alza de la prima sería tal que no podría pagar la casa.

"Los pueblos a la orilla del río se van a convertir en zonas fantasma", dice Garrett. "Porque nadie va a pagar eso. Nadie querrá vivir aquí. Los valores de propiedad se van a desplomar".

Hay señales de que el aumento de las primas ya ha hecho sentir sus efectos. Documentos examinados por la AP muestran que la inscripción en el programa de seguro se redujo en casi 80.000 en el período de 12 meses que terminó el 31 de enero. La mayor parte del declive comenzó después que las primas empezaron a subir el 1 de octubre, como lo indicaba la ley de 2012.

La AP analizo información consolidada del programa de seguro contra inundaciones de la FEMA, que incluye un recuento de las primas que cada comunidad ha pagado desde hace años hasta ahora, y un desglose de las pólizas de seguro residenciales y el descuento que reciben.

Los datos muestran que 1.402 comunidades tienen por lo menos 100 viviendas o negocios cuya póliza aumentará gradualmente. De ese grupo, 765 comunidades tienen al menos 200 propietarios asegurados que perderán progresivamente el descuento derivado del subsidio.

Aunque no cabe duda de que el aumento de las primas afectará en mayor medida a personas que viven en ciudades costeras subtropicales como Nueva Orleans, Miami o San Petersburgo (Florida), también tienen el potencial de golpear a antiguas ciudades junto a ríos o puertos.

La lista incluye lugares como Hoquiam, en el estado de Washington, un antiguo puerto en la bahía de un estuario donde la gran mayoría de sus 8.700 habitantes viven en una zona de peligro de inundación.

Hasta el momento, Hoquiam ha sido una ganga para el Programa de Seguro contra Inundación. Sus aproximadamente 1.200 asegurados, todos quienes reciben subsidio, ahora pagan un consolidado de 1.300.000 al año. Sin embargo, el programa sólo ha pagado $436,723 en reclamos desde mediados de la década de 1970.

Pero la preocupación por un aumento en las tarifas ha sido lo suficientemente palpable en Hoquiam, donde el alcalde y agentes locales de bienes raíces dicen que cada vez es más difícil de vender las casas por la preocupación acerca de los costos del seguro.

"Aunque el Congreso ha logrado que la transición sea un poco más suave... realmente no han hecho nada, cero, para abordar el problema de asequibilidad al seguro", dijo Chad Berginnis, director ejecutivo de una asociación estatal.

En Brunswick, Georgia, una ciudad portuaria en la que cerca de 1.200 asegurados están a punto de perder gradualmente sus tasas subsidiadas, la nueva legislación ofrecerá un alivio temporal a personas como Ray Bodrey, cuya cuota anual ha aumentado de menos de 700 dólares a más de 4.700 antes que se diera marcha atrás a la decisión.

Pero si la FEMA opta por establecer un aumento promedio del 15% anual, Bodrey pagaría 2.800 dólares más en una década y la cifra seguiría aumentando: las tasas, dice, lo van a llevar al límite de lo que puede pagar.

"Eso no me ayuda en nada. Todavía tenemos el mismo problema", dijo Bodrey. "Vi a un político en CSPAN, en Texas, diciendo que estaba cansado de que el estado subsidiara a todas estas personas ricas de la costa. Bueno, no todo el mundo que vive en la costa es millonario. Yo ni siquiera me gano 40.000 dólares al año. Soy de clase trabajadora como todos los demás".

Si las tasas no suben, no obstante, los contribuyentes tendrán que gastar grandes sumas para rescatar al Programa de Seguro de Inundaciones, que facilita vivir en lugares de alto riesgo de inundación en una época de presuntas tormentas más fuertes y de aumento del nivel del mar.

"Hemos resuelto un problema de muy corto plazo y lo volvimos un problema a largo plazo", dijo el senador Tom Coburn, republicano por Oklahoma. "Realmente no hicimos nuestro trabajo porque estábamos con el afán de quitarnos la presión política de los aumentos en las tarifas del seguro".

El Congreso creó el Programa Nacional de Seguro contra Inundaciones a finales de 1960, en parte porque las aseguradoras privadas habían abandonado el mercado. Hoy en día, en la mayoría de los lugares, es la única opción para comprar un seguro contra inundaciones, aunque un pequeño número de aseguradoras privadas han vuelto a algunos mercados recientemente y de manera limitada.

Buena parte del programa está dirigido a garantizar que toda nueva construcción se mantendrá seca durante la mayoría de las inundaciones. Para conseguir una hipoteca para una propiedad en una zona de riesgo de inundación obligatoriamente hay que comprar un seguro contra inundaciones. Y las tarifas del seguro para las viviendas nuevas, que no están construidas por encima del nivel de elevación requerido para evitar una "inundación en 100 años", son exorbitantes.

El programa original de la FEMA, no obstante, también creó descuentos para viviendas y negocios construidos en esas zonas de peligro antes de 1975, cuando había pocas normas y pocos mapas fiables sobre zonas en peligro de inundación. Estas viviendas tenían un riesgo mayor de sufrir daños catastróficos pero las tasas se mantuvieron bajas porque eran subvencionadas por el Departamento del Tesoro, porque de otra manera los propietarios no habrían podido pagar sus casas.

Actualmente las propiedades que reciben subsidios representan alrededor de 20% de los 5,5 millones de pólizas. Pero son un lastre porque generan menos en contribuciones por las pólizas que lo que se paga por las reclamaciones.

Por ejemplo, en Owego, Nueva York, un pueblo de 3.900 habitantes cerca de la frontera con Pennsylvania, 378 asegurados pagan una tarifa a precio subsidiado mientras que repetidas inundaciones provocadas por el río Susquehanna en los últimos años ha generado 28,1 millones de dólares en reclamaciones al seguro.

El problema se convirtió en un monstruo después del huracán Katrina, cuando el programa tuvo que pedir prestado 17.000 millones de dólares para cubrir las reclamaciones. Después de la supertormenta Sandy, la deuda del programa alcanzó 24.000 millones de dólares.

En el poblado Toms River, New Jersey, al otro lado de Jersey Shore, la FEMA ha pagado 519 millones dólares en reclamaciones como consecuencia de las inundaciones provocadas por Sandy, en comparación con lo que pagaron los asegurados en 2014: 9,5 millones de dólares.

Meses antes que Sandy azotara a New Jersey y Nueva York, el Congreso había decidido que los subsidios debían eliminarse.

Entonces, con un amplio apoyo bipartidista, los legisladores suprimieron una vieja regla que limitaba el aumento de las tasas del seguro al 10% por año, eliminando así los subsidios para cualquier vivienda que cambiara de propietario, y derogó viejas reglas que protegían a los propietarios de aumentos en el precio de su vivienda en caso de que al actualizarse los mapas de inundaciones el área donde estaba la vivienda entrara en la zona susceptible a ser inundada.

Con los cambios, los propietarios que perdieron los subsidios tuvieron que someterse a un estudio que mide la elevación de su propiedad y que se usa para fijar las tasas en función de un riesgo más real.

La nueva norma, que modificó la ley de 2012, sí ofrece alivio en las primas donde muchos dicen que se necesita.

Restauró, por ejemplo, protecciones como la que indica que si se publican nuevos mapas de inundación no habrá alzas inmediatas en las tarifas del seguro.

Si un inmueble cambia de propietario, no habrá un aumento en la prima sobre la base del riesgo. Quienes están pagando tarifas muy costosas al comprar una nueva casa cuyo seguro recibía un subsidio, podrá reclamar un reembolso.

Sin embargo, la ley no ofrece alivio a los propietarios de casas vacacionales, negocios o edificios que hayan sufrido inundaciones repetidamente, quienes tendrán que pagar aumentos anuales obligatorios de 25% hasta que cambien su póliza sobre la base de un nuevo estudio de elevación de la propiedad.

Otros verán aumentos difíciles de pronosticar. La ley sólo permite un alza máxima de 18% en cualquier póliza individual. Los aumentos en la mayoría de las clases de propiedad tienen un límite del 15% anual en promedio, lo que implica que el alza de las pólizas individuales podrían ser más bajos.

La FEMA podría aumentar las tasas globales menos que eso, pero para poner el programa en orden se ha calculado que necesita conseguir entre 1.000 a 2.000 millones al año de las cuotas que pagan los asegurados que siguen disfrutando de subvenciones.

El Congreso trató de solucionar el problema de muchos asegurados que tenían que pagar alzas por encima de sus posibilidades al incluir una cláusula en la nueva ley que pedía a la FEMA "esforzarse a reducir al mínimo" la cantidad de pólizas que excedan 1 dólar de cada 100 dólares en cobertura.

Pero la previsión sería imposible de cumplir para la FEMA a no ser que siga ofreciendo enormes descuentos a sus asegurados.

Todo esto genera una gran interrogante para los propietarios: ¿a final, cuánto más va a aumentar la cuota del seguro contra inundaciones?

Un estudio financiado por la FEMA y realizado en 1999 estimó que 550.000 hogares del país verían un aumento de la tarifa por encima de 6.800 dólares al por año si estuvieran obligados a pagar una prima basada en el verdadero riesgo de inundación de sus viviendas.

Eso deja a los propietarios Regina Bachman, de Loveland, Ohio, a la deriva y sin saber qué tan mal se podría poner la situación.

Después de estirar sus finanzas para comprar una casa de 95.000 dólares cerca de un arroyo en septiembre pasado, con la ley de 2012 tenía que pagar 7.900 dólares al año por el seguro contra inundación. El dueño anterior había pagado menos de 700 dólares anuales.

Ahora Bachman se beneficia de un alivio. Pero el año entrante vendrán alzas y no está segura si las podrá pagar. Tiene la esperanza de que las tasas se mantengan bajas el tiempo suficiente para que el Congreso vuelva a modificar el programa, cuando un nuevo grupo de legisladores entre en funciones en 2017.

"Es que la cuota puede subir tanto que no la vamos a poder pagar", dijo. "Vamos a perder nuestra casa".