¿Ahora o nunca para los Tigres?

La tanda de aciagas noticias que han golpeado a los Tigres de Detroit ha sido inclemente. Pero su nuevo mánager Brad Ausmus es un tipo con buen humor.

Luego que los Tigres perdieron por lesiones al torpedero titular (José Iglesias), al preparador de mesa en el bullpen (Bruce Rondón) y al jardinero que se proponía alternar en el izquierdo (Andy Dirks), Ausmus evocó el hábito de fumador de Jim Leyland, su predecesor.

"Acabo de comprarme mi primer paquete de Marlboros", bromeó Ausmus.

Ex cátcher y egresado de la Universidad de Dartmouth de la Ivy League, Ausmus asume las riendas de un equipo cuyo octogenario dueño Mike Ilitch pone fondos de sus propias arcas para hacer realidad su sueño de ganar un título de la Serie Mundial.

Con 44 años, la experiencia de Ausmus como piloto es nula, aunque se pueden tomar en cuenta los tres juegos en los que condujo a Israel en la fase previa del Clásico Mundial de béisbol 2013.

Pero su contratación refleja la tendencia actual en las mayores para llenar las vacantes de piloto de un club, preferiblemente que no pasen de los 50 años.

Se trata de buscar a ex peloteros con educación universitaria, sin inmutarse por el hecho de que nunca han dirigido. Tales son los casos de Mike Matheny en San Luis, Walt Weiss en Colorado y Robin Ventura con los Medias Blancas de Chicago.

Pareciera ser que la tradición de buscar mánagers itinerantes, en el molde de Dusty Baker, Lou Piniella o Dick Williams, ha llegado a su fin. Buck Showalter en Baltimore es el único de los actuales 30 dirigentes que ha estado con cuatro equipos