Sanciones contra Rusia podrían agravarse

Las sanciones de Estados Unidos contra un banco ruso y contra allegados al Kremlin han puesto en aprietos a Moscú, pero si la meta es hacer que el presidente Vladimir Putin saque sus fuerzas armadas de Crimea o disuadirlo de tomar más territorio, su efectividad sigue en duda.

Putin se ha mofado de las medidas punitivas que ha tomado el presidente Barack Obama hasta el momento.

Putin hizo bromas sobre la decisión de Obama de esta semana para congelar los bienes de empresarios con vínculos cercanos a él, así como al banco Rossiya. Putin respondió rápidamente con restricciones de viaje sobre nueve funcionarios y legisladores estadounidenses, incluido el senador John McCain, quien declaró con sarcasmo: "Supongo que esto significa que tengo que cancelar mis vacaciones en Siberia".

Si el estancamiento continúa, existe la posibilidad de repercusiones más graves.

Por ahora, Putin dice que no hay necesidad de más represalias por parte de Rusia, aunque su ministro de Relaciones Exteriores dijo que Moscú "respondería con dureza".

Putin afirma que no tiene planes para mayores incursiones en Ucrania o en otras regiones vecinas. Pero tampoco planea dar marcha atrás a la anexión de Crimea.

Estados Unidos y Europa deben sopesar la posibilidad de imponer sanciones más duras sobre los sectores bancario y energético de Rusia. Ello podría ser contraproducente si Moscú confisca activos estadounidenses o de otras naciones, o si reduce las exportaciones de gas natural a Europa, que depende en gran medida de la energía rusa.

"Si Rusia no hace nada más de lo que ha hecho hasta ahora con Crimea, creo que el gobierno de Obama probablemente no cambiará las sanciones que ya ha impuesto", dijo Richard Fontaine, presidente del Center for a New American Security, con sede en Washington. "Creo que están esperando a ver si es el fin de la correría rusa o si hay más por venir, y entonces reaccionarán con más sanciones pertinentes".

Al abordar el problema de manera gradual, Estados Unidos le está dando a Rusia una oportunidad para tomar una salida diplomática y resolver la crisis, dijo Fontaine. "Pero si esa salida significa dar marcha atrás a lo que ha hecho en Crimea, no creo que esas sanciones vayan a lograrlo".

La sola amenaza de sanciones más graves ha empañado el panorama para la frágil economía rusa. Los mercados bursátiles rusos estuvieron bajo presión el viernes luego de que una segunda agencia de calificación crediticia puso a la nación bajo aviso de posible degradación. Visa y MasterCard dejaron de prestar servicio a dos bancos rusos, incluido Rossiya.

El mercado bursátil ruso ha perdido más de 10% este mes.

Pero los expertos en Rusia y Europa advierten que no se debe evaluar el problema de Crimea desde una perspectiva estrecha. Lo que ha hecho Putin puede ser visto como parte de una estrategia más amplia para detener la expansión de la OTAN, o al menos para desestabilizar a las naciones vecinas para que no se puedan integrar plenamente a la alianza ni tener lazos más cercanos con Occidente.

"No tenemos nada contra la cooperación con la OTAN", dijo Putin en un discurso esta semana. "Estamos en contra de que la alianza militar... se comporte como el amo de la casa afuera de nuestra cerca, al lado de nuestro hogar o en nuestro territorio histórico".

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Los periodistas de The Associated Press Donna Cassata en Washington y Lynn Berry en Moscú contribuyeron a este despacho.