A prueba, la relación de Obama con Europa

La compleja relación del presidente Barack Obama con Europa enfrenta nuevos retos durante un viaje de una semana en momentos que intenta convencer a los líderes aliados a mantenerse firmes en sus esfuerzos por castigar a Rusia debido a su invasión de Ucrania.

Se espera que la creciente disputa entre Rusia y Occidente predomine en su visita a Europa, que comienza el lunes en Holanda. El viaje a cuatro países estaba planeado desde hace tiempo, pero ahora ofrece a Washington y a los países europeos una oportunidad de presentar un frente unido ante el presidente ruso Vladimir Putin.

Sin embargo, tras bambalinas Obama medirá qué tan lejos está dispuesta a ir la Unión Europea --aun económicamente inestable-- para castigar a Rusia, su mayor socio comercial. Y también tendrá que enfrentar otras frustraciones de los europeos hacia Washington.

Algunos funcionarios europeos, entre ellos la canciller alemana Angela Merkel, todavía están furiosos por las revelaciones de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) ha espiado en el continente. Entre los líderes europeos también persiste el resentimiento por lo que perciben como un desaire de Obama hacia la alianza.

"Hay enojo, frustración", dijo Heather Conley, experta en Europa del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales. Aunque la crisis de Ucrania puede "acallar" algo la irritación de los europeos con Obama, "no la soluciona", agregó.

En Holanda, el mandatario estadounidense se reunirá con otros líderes mundiales en la Cumbre de Seguridad Nuclear y encabezará una reunión organizada a toda prisa del Grupo de los Siete, integrado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón.

Esta última reunión se centrará en impulsar el apoyo financiero al nuevo gobierno de Ucrania y también servirá como un símbolo de los esfuerzos de Occidente para aislar a Moscú. Con frecuencia Rusia se une a las naciones del G-7 para las reuniones del Grupo de los Ocho, como una cumbre que Putin organizaría a mediados de año, aunque esos planes están en duda por ahora.

Rusia sí participará en la cumbre nuclear pero Putin no estará presente, sino que enviará al canciller Serguei Lavrov a La Haya.

El enfoque de Obama en Ucrania continuará en Bruselas, la sede de la Unión Europea y la OTAN. En una escala posterior en Roma sostendrá una reunión muy esperada con el papa Francisco y de allí se dirigirá a Arabia Saudí para tratar de aliviar las tensiones con ese importante aliado del Golfo Pérsico.

Las primeras represalias de Estados Unidos y la UE hicieron poco para impedir que Rusia se anexara la península de Crimea. Ahora los funcionarios occidentales observan preocupados cómo Moscú acumula tropas en otras partes a lo largo de la antigua república soviética.

Las autoridades rusas dicen que esos soldados sólo están en ejercicios militares. Pero Susan Rice, asesora de Seguridad Nacional de Obama, dijo que dado el historial de Rusia "y la brecha entre lo que han dicho y lo que han hecho, es algo que observamos con escepticismo".

Estados Unidos ha advertido que más incursiones rusas podrían resultar en represalias más amplias contra la economía rusa, incluido su robusto sector energético. Pero funcionarios del gobierno reconocen que las sanciones estadounidenses no tendrán el mismo tipo de impacto que las penalizaciones europeas, dado que Europa tiene vínculos económicos más profundos con Rusia.

Eso pone a Obama en la posición de tener que buscar la cooperación de la UE, el bloque de 28 países que en ocasiones es inflexible y que con frecuencia se ha molestado ante lo que sus líderes consideran desaires del mandatario estadounidense.

El presidente no ha acudido a Bruselas en sus ocho viajes anteriores a Europa como mandatario. Puso fin a la práctica de efectuar cumbres entre Estados Unidos y Europa todos los años y en su lugar prefiere reunirse en privado con líderes europeos. En las pocas ocasiones que ha asistido a cumbres europeas, las reuniones han sido breves y han rendido pocos frutos.

"Saben que el presidente no soporta estar sentado en esas reuniones", dijo Conley con relación a los líderes de la UE. "Captaron ese mensaje con mucha claridad".

Jeremy Shapiro, ex funcionario del Departamento de Estado, dijo que aunque persiste el enojo por las acciones de la NSA, es poco probable que los líderes de Europa permitan que ese asunto afecte las conversaciones sobre Ucrania.

"Lo de Ucrania es un asunto muy serio para ellos", dijo Shapiro, quien ahora trabaja en la Brookings Institution, un organismo de investigación sin fines de lucro. "Rusia es un asunto demasiado serio para ellos. Y la necesidad de trabajar con Estados Unidos es un asunto demasiado serio como para complicarlo con este tipo de cosas".

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El redactor de la AP Jim Kuhnhenn contribuyó con este despacho.