Muere paraguayo en atentado en Kabul

Un ex diplomático paraguayo fue una de las víctimas del atentado terrorista en un hotel de Kabul, Afganistán, dijo el viernes el canciller paraguayo el canciller paraguayo Eladio Loizaga.

En reunión con periodistas, Loizaga dijo que Luis María Duarte, abogado de 39 años y ex funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores se encontraba en Afgaanistán trabajando para la organización no gubernamental National Democratic Institute, con sede en Washington, haciendo observaciones para las elecciones del 5 de abril.

Previamente había trabajado en la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dijo el canciller, y añadió que "dimos instrucciones a nuestra embajada en Nueva Delhi para que realice gestiones a fin de repatriar sus restos a través de la embajada de Brasil en Kabul".

El padre de la víctima, Luis Duarte, dijo en entrevista con la radio Cardinal de Asunción, que su hijo "era un niño nerd, superdotado intelectualmente. Fue muy difícil educarlo porque no teníamos el entrenamiento adecuado para comprenderlo".

"A los 27 años ya era conferencista y profesor en la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción; fue asesor para asuntos internacionales del vicepresidente Luis Castiglioni (2003-2007) y cuando era funcionario de la cancillería resolvió renunciar porque quería avanzar lo más rápido posible", recordó.

Agregó que "mi hijo hablaba poco, así que muchos detalles desconocíamos de sus actividades pero había logrado especializarse en asuntos de medio y pròximo oriente, relacionandose con organismos que lo enviaron a trabajar en países árabes".

"El director del instituto para el que trabajaba me llamó por teléfono la noche del jueves y brevemente me dijo: señor, hemos perdido a nuestro mejor hombre. Me sentí muy mal por lo que me ingresaron a un hospital", puntualizó.

Los restos de Duarte eran esperados el martes venidero en la capital paraguaya.

Cuatro atacantes ingresaron en la víspera al hotel Serena de Kabul, se dirigieron hacia el restaurante, sacaron pequeñas pistolas y comenzaron a disparar a los comensales en la cabeza, dejando nueve muertos.

Las autoridades se mostraban el hecho de que los extremistas hubiesen logrado penetrar la estricta seguridad del hotel Serena, considerado uno de los lugares más seguros para alojarse en Kabul.