Ataque extremista deja 9 muertos en Afganistán

Cuatro individuos armados atacaron el jueves un hotel de lujo en Kabul, donde abrieron fuego con pistolas en un restaurante y mataron a nueve personas, entre éstas cuatro extranjeros, dijeron las autoridades.

Horas antes, extremistas atacaron una estación de la policía en el este de Afganistán en una acción que dejó 11 muertos.

Las autoridades afganas habían dicho inicialmente que sólo dos guardias de seguridad fueron heridos en el ataque contra el hotel Serena en Kabul.

El viceministro del Interior, general Mohammad Ayub Salangi, declaro después a The Asociated Press que los fallecidos fueron dos hombres, dos mujeres y un niño, mientras que entre los extranjeros hubo dos hombres y dos mujeres.

Estas personas perdieron la vida en un restaurante del hotel Serena, considerado uno de los lugares más seguros en Kabul. Salangi no precisó las nacionalidades de los extranjeros fallecidos.

Todas las víctimas fueron asesinadas a tiros en el restaurante, agregó.

En ambos ataques, los agresores fueron muertos, pero lograron su propósito:

Dejar claro que las fuerzas afganas enfrentan un gran desafío para garantizar la seguridad durante las próximas elecciones en lo que será la prueba importante de su capacidad, en momentos en que los efectivos extranjeros concluyen su misión de combate al término de este año.

Los ataques muestran que persiste la amenaza del Talibán de recurrir a la violencia para impedir la realización de los comicios del 5 de abril, que darán paso a la primera transferencia democrática del poder desde la invasión de 2001 que encabezó Estados Unidos y en la que fue derrocado el movimiento extremista islámico.

La constitución no permite al presidente Hamid Karsai buscar un tercer periodo en el cargo.

El portavoz del Talibán, Zabihullah Mujahid, dijo que la organización se atribuía los ataques contra el hotel Serena y el ocurrido antes en Jalalabad, un centro económico cerca de la frontera con Pakistán.

"Nuestra gente pueden atacar el lugar que decidan", afirmó.

Los hechos de violencia comenzaron antes del amanecer del jueves cuando un atacante suicida hizo volar su vehículo cargado de explosivos afuera de la estación de policía en Jalalabad, ubicada cerca de la residencia palaciega del gobernador de la provincia de Nangarhar, Attaula Ludin.

Seis individuos armados avanzaron a toda prisa hacia la estación mientras dos bombas más estallaban en las cercanías, una escondida en un vehículo pequeño motorizado y otro en cochecito de verduras.

Esta acción desencadenó un intenso enfrentamiento que duró más de cuatro horas; la policía y los soldados afganos perseguían a los individuos armados por la calle entre disparos mientras una columna de humo se elevaba hacia el cielo, que estaba despejado. Las fuerzas de seguridad mataron a siete agresores, dijo Salangi.

Según la policía, en el ataque perdieron la vida 10 agentes, incluido el jefe de la policía distrital de la ciudad, así como un estudiante universitario que quedó en medio del fuego cruzado, en tanto que 15 agentes resultaron heridos.

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Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press, Rahmat Gul, en Jalalabad, Afganistán, y Rahim Faiez.