Chile: revisarán situación de polémica represa

El gobierno de Michelle Bachelet volvió el miércoles a fojas cero un proyecto para construir una represa hidroeléctrica que aportaría 2.750 megavatios por hora al país, que sufre una grave estrechez energética.

El titular de Medio Ambiente, Pablo Badenier, dijo que un comité de ministros de Bachelet se pronunciará dentro de 60 días sobre el conjunto de 34 reclamos en contra y a favor del proyecto.

Precisó que el grupo de ministros anuló la decisión de su símil del gobierno de Piñera que había pedido a los dueños del proyecto -la multinacional Endesa y la chilena Colbún- la realización de dos nuevos estudios de impacto ambiental porque "tiene vicios de ilegalidad".

La generación y demanda de energía en Chile, el principal productor de cobre del mundo, están muy ajustadas y preocupan al empresariado que teme por las inversiones, la producción y el crecimiento económico, en momentos en que el país vive una fuerte tendencia a la desaceleración.

El proyecto Hidroaysén, que contempla la construcción gradual de cinco represas en la Patagonia chilena con una inversión superior a los 8.000 millones de dólares, fue rechazado por Bachelet antes de llegar al poder, hace ocho días, porque lo consideraba "inviable".

La decisión del miércoles fue recibida con "satisfacción" por un grupo de organizaciones medioambientales que batallan hace años porque el proyecto conocido como Hidroaysén sea rechazado y favorecen las energías renovables no convencionales.

Las represas de Hidroaysén aprovecharían el enorme caudal de los ríos Pascua y Baker, que hasta ahora sólo son utilizados con fines turísticos. Según la compañía, las represas ocuparían sólo 0,05% de los terrenos de Aysén, unos 1.800 kilómetros al sur de Santiago.

Hidroaysén esperó dos años y medio para el pronunciamiento del comité de ministros de Piñera, que traspasó la decisión de su construcción al gobierno de Bachelet, quien ya lo había dejado pendiente durante su anterior mandato (2006-2010).

Bachelet prometió que dentro de los primeros 100 días de su gobierno dará a conocer una agenda con medidas tendientes a solucionar la actual estrechez energética, agudizada por una sequía que entró en su quinto año.

Actualmente la mayor parte de la energía que necesita el país es producida por termoeléctricas que funcionan a carbón, gas natural o diésel, lo que lleva el precio del megavatio a uno de los más caros de la región.

La capacidad instalada chilena ronda los 18.000 megavatios por hora y, según los expertos, es necesario duplicarla para 2030.