Candidatos cortejan el voto femenino en Afganistán

La candidata a vicepresidenta Habiba Sarabi caminó por el pasillo que separaba a cientos de partidarios hombres y mujeres durante un acto de campaña en Kabul.

Estrechó las manos de las mujeres que llenaban las sillas hacia su derecha y sólo saludó con un movimiento de cabeza a los hombres que estaban en el otro lado.

Sarabi, de 57 años, es la mujer más prominente que aspira al segundo máximo cargo en las elecciones del 5 de abril, en las que se elegirá al sucesor del presidente Hamid Karzai.

Sarabi fue la primera mujer gobernadora en Afganistán y busca convertirse en la primera vicepresidenta dentro de los esfuerzos para impulsar el voto femenino mientras los candidatos se disputan cada sufragio.

Las mujeres "pueden afectar la transición, la transición política", declaró Sarabi, compañera de fórmula del candidato presidencial Zalmai Rassul, después de que pronunciara un discurso ante un auditorio.

El acto tuvo lugar en un salón de bodas en un distrito de Kabul en el que predominan personas de la comunidad minoritaria étnica hazara, a la que pertenece la candidata.

Sin embargo, Sarabi, ex gobernadora de la provincia de Bamiyan, aún enfrenta el peso de los valores culturales de esta sociedad islámica profundamente conservadora.

Su candidatura pone de relieve las dificultades que afrontan las mujeres afganas que se preocupan de perder los logros ganados a pulso en momentos en que las fuerzas internacionales de combate se disponen a retirarse del país a finales de año.

El derecho a voto fue conferido a las mujeres afganas en la constitución que se aprobó después de que la coalición estadounidense derrocara al régimen del Talibán a finales de 2001.

Cuando regía el Talibán, las mujeres tenían prohibido asistir a la escuela y se les obligaba a utilizar la burga, un vestido que les cubre todo el cuerpo incluida la cabeza.

Sin embargo, las preocupaciones de seguridad han empañado la participación de las mujeres en anteriores procesos electorales.

En las zonas del país que aún controla el Talibán, las mujeres afrontan amenazas de violencia si acuden a las urnas.

En 2009, muchas mujeres afganas se registraron como electoras pero entregaron sus papeletas a parientes masculinos, que terminaron depositando más de un sufragio mientras las autoridades electorales y la policía convenientemente hicieron que no veían, una de muchas irregularidades que empañaron la reelección de Karzai.

Aunque se supone que las papeletas incluyen una foto para la identificación, en algunas zonas las mujeres se rehusaron a que les tomaran la fotografía.

Naheed Farid, legislador de la provincia occidental de Herat, pronosticó que el fraude volverá a permear el proceso electoral de este año.

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La periodista de The Associated Press, Kathy Gannon, en Kandahar, contribuyó a este despacho.