México conmemora expropiación petrolera

México recordó el martes 76 años de la expropiación de la industria petrolera, un paso audaz en 1938 que quedó rebasado con la amplia reforma energética que recientemente abrió nuevamente la posibilidad de explorar y explotar crudo a la inversión privada nacional y extranjera.

Como el principal proyecto con el que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto busca promover el desarrollo del país, la reforma energética fue aprobada a finales de 2013 con la oposición de los distintos partidos de izquierda que consideran que abre la puerta a la privatización de la industria petrolera y que aún confían en revertir a través de una consulta popular hacia 2015.

"Con la reforma energética el estado mexicano es y seguirá siendo el único dueño de las reservas petroleras, de la renta petrolera y de Petróleos Mexicanos", dijo el mandatario en una ceremonia en instalaciones de la empresa estatal Pemex en el estado de Veracruz. El mandatario recibió el respaldo de Carlos Romero Deschamps, el líder del sindicato petrolero tras los cambios históricos.

A diferencia del ánimo festivo del gobernante, Cuauhtémoc Cárdenas, líder histórico de la izquierda e hijo del presidente que nacionalizó la industria petrolera en 1938, dijo en la capital que la celebración de aquella decisión ocurre "en momentos en que el país atraviesa por una de las situaciones más difíciles de retroceso social, de entrega de los recursos naturales del país".

La reforma permitirá al gobierno dar contratos y licencias a empresas nacionales y extranjeras para que participen en la exploración y producción de crudo y gas, algo que hasta ahora era monopolio de Pemex, compañía que se mantendrá en manos del estado.

La nacionalización de la industria en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas hizo que el petróleo fuera visto como un símbolo de la soberanía y el nacionalismo de los mexicanos, a los que se plegaron prácticamente todos los actores políticos, incluido el Partido Revolucionario Institucional de Peña Nieto.

Sin embargo, al llegar al poder, y luego de que en los últimos nueve años la producción de crudo fue a la baja, Peña Nieto planteó que Pemex por sí sola no podía revivir a la industria energética, por lo que era necesario cambiar las leyes para permitir la participación privada.

Ahora se espera que el gobierno envíe al Congreso propuestas para modificar las leyes secundarias para poner en práctica la reforma que cambió la Constitución.