Wardak se retira de contienda presidencial afgana

El exministro de Defensa de Afganistán se convirtió el domingo en el segundo candidato presidencial que se retira de la contienda, al abandonar un grupo de nueve candidatos tres semanas antes de la votación para reemplazar a Hamid Karzai.

Karzai está impedido constitucionalmente de postularse a un tercer período y la elección será la primera transferencia de poder democrática desde que los talibanes fueron expulsados del poder por la invasión de 2001 encabezada por Estados Unidos. La participación en la votación será además una prueba crucial de la capacidad de las fuerzas del gobierno para establecer un entorno apropiado de seguridad en momentos que la comunidad internacional se prepara para terminar su misión de combate a finales de año.

Abdul Rahim Wardak, durante mucho tiempo ministro de Defensa hasta que fue retirado del cargo por el Parlamento en una moción de censura en 2012, no dio razones para su retiro y señaló que no respaldaba a ninguno de los otros candidatos. T Wardak, un pastún educado en Estados Unidos, fue uno de los funcionarios afganos de alto rango en quien más confió Washington y no se le consideraba favorito para la elección presidencial. Antes fue un jefe militar que combatió a la ocupación soviética.

El hermano de Karzai, Qayyum, también se retiró de la contienda a principios de este mes y respaldó al exministro de Relaciones Exteriores Zalmai Rassoul, considerado uno de los tres candidatos con más probabilidades de triunfo. Los otros dos son Abdulá Abdulá, quien ocupó el segundo lugar en la reñida elección de 2009, y Ashraf Ghani Ahmadzai, quien preside una comisión que supervisa la transición de responsabilidades de seguridad de la OTAN a las fuerzas afganas.

Con el grupo de candidatos aún grande, la mayoría de los afganos y observadores anticipan que ningún candidato ganará una mayoría absoluta el 5 de abril y que tendrá que realizarse una segunda vuelta.

El Talibán ha amenazado "utilizar toda la fuerza" perturbar la elección y advirtió a los votantes que se mantengan alejados de las urnas.

El grupo Human Rights Watch calificó la amenaza de "tan despreciable como criminal".

"Esa amenaza acentúa la responsabilidad del gobierno afgano y sus fuerzas de seguridad para tomar todas las medidas necesarias para proteger las actividades de campaña y a los electores", dijo en un comunicado Brad Adams, director de HRW en Asia.