Venezuela: "Lobby" conduce política de EEUU

Nuevos choques se registraron el viernes por la tarde en Caracas, entre decenas de manifestantes que trataban de bloquear las calles en el municipio capitalino de Chacao y agentes de cuerpos de seguridad nacionales que lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos.

Al menos una decena de manifestantes fueron detenidos, dijo a la prensa el alcalde de la localidad, Ramón Muchacho, sin dar otros detalles.

En tanto, la ciudad centro costera de Valencia, la tercera mayor del país con un millón y medio de habitantes, volvió a la calma luego de los violentos sucesos de hace dos días que dejaron un saldo de tres muertos, entre ellos un capitán de la Guardia Nacional, y 14 lesionados, algunos de ellos por armas de fuego.

El presidente Nicolás Maduro afirmó que políticos del sur de Florida arrastran a Estados Unidos a una "política exterior extremista" en contra de Venezuela, al tiempo que ordenó reforzar la presencia policial en Caracas y otras ciudades que han sido escenario de protestas contra el gobierno.

Maduro dijo en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros que los senadores Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen estarían haciendo "lobby" para influir en el presidente Barack Obama.

"Estados Unidos ha asumido el liderazgo del derrocamiento del gobierno de Venezuela", dijo el mandatario venezolano, quien repetidamente acusa a Washington de financiar a sectores violentos venezolanos a través de oficinas del gobierno para derrocarlo, y de unirse "a una conspiración mediática internacional que pretende generar una falsa imagen de guerra y represión generalizada" para justificar la intervención internacional en el país.

"Obama no puede dejarse llevar por el lobby miamero", enfatizó. "Llamo al Gobierno de Estados Unidos a que coja mínimo, están llevando al presidente (Barack) Obama a un abismo y va a terminar estrellándose... aislándose de América Latina".

El gobierno reforzó la presencia de agentes de la Guardia Nacional y la Policía Nacional en Caracas y otras ciudades del interior del país que desde hace más de un mes son escenario de protestas en las que manifestantes bloquean calles y avenidas.

El despliegue masivo en accesos de autopistas y avenidas fue ordenado por Maduro, quien ha dicho que los responsables de esos hechos "irán presos o tendrán que irse no sé para dónde, pero esa guarimba (barricada) violenta que tranca avenidas se va a acabar ya, definitivamente, en las avenidas principales".

Maduro además ordenó que se realicen allanamientos en las inmediaciones de los lugares donde se produjeron disturbios para buscar a los presuntos responsables.

El viernes, el mandatario afirmó que la violencia generada por las barricadas es la causa de "todos los casos de personas fallecidas y asesinadas".

Esas muertes "son imputables a la violencia guarimbera, desde el primero hasta el último, todos", dijo Maduro y advirtió que "todos los autores materiales serán castigados, sean del cargo que sean, tengan el apellido que tengan".

Por su parte, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, mayor general Miguel Rodríguez Torres, informó que en los distintos allanamientos realizados en las inmediaciones de los focos de protestas se han decomisado bombas lacrimógenas, explosivos, municiones, armas blancas y materiales para fabricar cocteles molotov.

"Venezuela no está siendo sometida a una protesta pacífica de estudiantes, sino insurreccional y está en fase subversiva", agregó.

El viernes algunas de las principales avenidas del este de la capital fueron bloqueadas con barricadas de desechos que instalaron los manifestantes, esencialmente de clase media, que han protagonizado desde comienzos de febrero protestas callejeras contra la inflación que alcanzó en febrero una tasa anualizada de 57,3%, el desabastecimiento de bienes básicos, las largas colas para comprar algunos artículos en las tiendas de abarrotes y una de las tasas de homicidios más altas del mundo.

El presidente sostiene que las protestas son parte de un plan de la oposición para promover un golpe de Estado, pero sus aliados controlan los poderes legislativo y judicial, conserva el apoyo de los militares y, salvo en tres estados del país, todos los gobernadores son oficialistas.

En Valencia, decenas de familiares y amigos enterraron en un cementerio a las afueras de Valencia a Guillermo Sánchez, manager de un modesto equipo infantil de béisbol de 42 años, y al universitario Jesús Enrique Acosta, de 22 años, que murieron el 12 de marzo por herida de arma de fuego.

Sánchez fue alcanzado por una bala cuando se encontraba pintando su vivienda, dijo el alcalde de Valencia, Miguel Cocchiola.

Acosta murió cerca de su casa. Un primo suyo, Luis Acosta, dijo al diario Notitarde de Carabobo, que el estudiante murió luego de que presuntos grupos oficialistas armados, conocidos como "colectivos", llegaran a bordo de motocicletas y dispararan en una avenida del barrio.

No estaba claro si Acosta participaba en las protestas o no.

Guillermo Alejandro Sánchez, padre del fallecido manager, dijo que "esto es un caso prácticamente avisado porque a este gobierno hace 15 años que se le está repudiando esos colectivos y más bien lo que ha hecho es armarlos y tirarlos a la calle". Sánchez pidió a las autoridades esclarecer la muerte de su hijo.

Las autoridades han rechazado los señalamientos contra los grupos oficialistas armados conocidos como "colectivos", y han culpado a la oposición por las muertes.

La víspera los cuerpos de seguridad realizaron allanamientos de viviendas en la zona del Trigal, en Valencia, con el propósito de detener a financistas y proveedores de los grupos violentos.

Las manifestaciones han dejado 25 muertos y 365 heridos.

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La corresponsal de Associated Press Fabiola Sánchez contribuyó a esta información desde la ciudad venezolana de Valencia