Eugenio Aguirre explica la vida de "El Abogánster"

Bernabé Jurado es el causante de que a muchos abogados de políticos y mafiosos, o de civiles metidos en atolladeros legales, les llamen desdeñosamente "abogánsters".

"Era un hombre sumamente carismático, muy bien plantado, medía 1,90. (Era) un norteño bigotón bien parecido", dijo el escritor Eugenio Aguirre del personaje que inspiró su más reciente novela, "El Abogánster".

Aguirre, quien nació en la Ciudad de México en 1944, conoció a Jurado cuando ambos eran colegas.

"Ya me curé, pero fui abogado", dijo en tono de broma durante una entrevista reciente con The Associated Press en la capital mexicana.

Y por ciertas libertades que se tomó en su relato, no define su novela como histórica ni como biográfica, aunque bien podría ser ambas por el retrato meticuloso que hace del tristemente célebre abogado y su época. Afirma que "El Abogánster", publicada por Editorial Planeta a finales de febrero, es una novela negra.

"En los términos que utilizaban Dashiell Hammett y Raymond Chandler... no es ni cómo, ni quién, ni dónde se cometió el crimen, sino ¿por qué?", explicó. "Tengo un personaje que se caracterizó por ser tranza, por ser rufián, por ser cínico, por ser deleznable y me voy a remitir a una palabra altisonante: por ser el más cabrón de los cabrones de México en un momento en el que México estaba plagado de eso. Entonces la pregunta es ¿por qué?".

Entre otros detalles, Jurado estuvo casado 18 veces con mujeres de todo tipo, algunas muy elegantes y otras que eran vedettes, rumberas y bailarinas, incluyendo dominicanas, brasileñas y cubanas que venían a trabajar en los teatros de revista de México.

Con tantas posibilidades tuvo de todo en el amor, robándose a mujeres de otros y siendo robado, como más o menos fue su vida.

"Le tocó ganar, le tocó perder, le tocó corromper, le tocó ser corrompido, le tocó ser muy rico y le tocó estar en prisión", dijo Aguirre. "Bandeaba entre la alta sociedad mexicana de la época, entre los componentes de la cúpula política y entre los deleznables miembros del sistema judicial y entre el hampa y los lumpen... y lo hacía siempre con cierto éxito", agregó.

"El Abogánster" está lejos de ser una historia sombría, aunque los crímenes no le faltan, pues también presenta detalles sumamente graciosos de México en las primeras décadas del siglo XX.

"En aquella época era un México chiquito, todo mundo se conocía", dijo Aguirre. "Se hacía patria y se propugnaba hacer crecer a la población del país y había slogans que decían 'Haga patria en Colchones América'''. En 1950, la población mexicana era de 25 millones de habitantes; para 2010 había ascendido a 112 millones.

La novela de Aguirre comienza en la revolución mexicana (1910-1917), cuando el padre de Jurado muere asesinado por las cuadrillas de Francisco Villa. Y pasa por diversas presidencias, incluyendo las de Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán y Adolfo López Mateos, quien pasaba el día preguntándole a su secretario particular, "Humberto ¿qué nos toca hoy, viejas o paseos?", dijo el autor sobre los gustos de ir de gira oficial del presidente y las mujeres que le facilitaban sus asistentes.

"Era la forma personal de gobernar, porque durante 70 años tuvimos pequeños reyes, pequeños emperadores, que hacían y deshacían lo que les daba la gana y la sociedad civil estaba absolutamente pasmada", añadió indignado. "Y por eso estamos como estamos, somos una sociedad imbecilizada, estamos apenas despertando ahora".

Al indagar sobre Jurado, Aguirre dice que se dio cuenta de que más personas de las que habría deseado estuvieron involucradas con él. Le decían: "El que mató a perengano, el que hizo este trafique, el que estuvo involucrado en la fuga del siglo ... O era amigo de mi papá, o fíjate que se tiró a una de mis tías", agregó sobre sus escándalos, que supuestamente incluyen el haber ayudado a un preso de la cárcel de Santa Martha Acatitla a fugarse en un helicóptero.

Bernabé es por mucho un reflejo de México en el siglo pasado, añade.

"¿Qué representa Bernabé? Pues la síntesis de nuestra corrupción", recalcó el autor. "Hizo de la corrupción un modus vivendi que en muchos casos fue aceptado y aplaudido".

Por ejemplo, sacó al beatnik William Burroughs de la cárcel en 13 días a pesar de que asesinó a su esposa Joan Vollmer jugando a una especie de Guillermo Tell con un revólver cuando "se la pasaba de yonqui ahí tirado en el piso", durante el tiempo que vivió en México.

"Había cambiado las frases testimoniales, había corrompido a los peritos, le dio una lana (dinero) al juez. ¡Cómo se hace hoy! Esto no es historia, en todo caso sería una novela testimonial, si la quieres ver así, porque muchas de las cosas que yo cuento yo las viví".

Aguirre es profesor de la escuela de escritores Sogem y autor de las novelas "Pasos de sangre", "Gonzalo Guerrero" e "Hidalgo", entre otras. También es uno de los colaboradores del programa sobre capítulos de la historia mexicana "El refugio de los conspiradores" de Canal 40.

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Nota del editor: El lenguaje del 6to párrafo puede resultar ofensivo para algunos lectores.