Otro año de penumbras en Houston

¿Cuánto tiempo puede tomar un desmantelamiento? ¿Acaso hay un límite en lo que un equipo se desarbola sin sonrojo alguno? ¿Alguien debería intervenir para evitar que se pierda con tanta desidia?

Ya poco se puede hacer ahora con respecto a los Astros de Houston, la franquicia que se ha encargado de obrar el remozamiento más radical en la historia.

La pasada temporada fue la tercera consecutiva en la que los Astros terminaron con el peor récord de las mayores, un triste balance de 51-111, perdiendo sus últimos 15 juegos.

También fue el tercer año seguido en el que batieron el récord de reveses de la franquicia, cuyo máximo total previo había sido de 97. La cifra ha ido en aumento: de 106 a 107 a 111.

Buena tarea del gerente Jeff Luhnow, al apilarse de prospectos con todos los jugadores que canjearon y las selecciones de draft que recibieron por perder demasiado. Mala suerte por los fanáticos de Houston por ver un béisbol espantoso.

Pero pescaron al torpedero puertorriqueño Carlos Correa y al pitcher Mark Appel, los números uno de los drafts previos. Y tendrán derecho al primer turno en el próximo que se realizará en junio.

De repente, la estrategia de los Astros empieza a rendir frutos esta campaña, aunque lo más previsible es que vuelvan a tener la peor marca. Pero una señal de progreso es que no rompan el récord de derrotas.