Ola de ataques suicidas en Siria

Tres atacantes suicidas hicieron estallar el martes sus cinturones con explosivos en un hotel de una ciudad curda del noreste de Siria, matando a cinco personas, informaron la agencia noticiosa estatal siria y un funcionario curdo.

La agencia SANA agregó que las explosiones en el hotel Hadaya mataron a cinco personas, pero un funcionario curdo en el lugar dijo que al menos siete personas murieron, entre ellas cuatro mujeres.

El hotel, en el centro de la ciudad de Qamishli, fue la sede de la municipalidad, dijo Joan Mohamed, quien habló con The Associated Press por teléfono.

La zona ha visto recientemente batallas fuertes entre curdos armados y miembros de Estado Islámico de Irak y el Levante, un desprendimiento de al-Qaida.

Mohamed agregó que varias personas con cinturones explosivos y armas mataron a tiros a los guardias fuera del edificio, entraron y lanzaron granadas antes de inmolarse. Uno de ellos había sido detenido y estaba siendo interrogado cuando detonó su cinturón.

Precisó que entre los muertos hubo dos empleados y dos visitantes. Agregó que 15 personas resultaron heridas.

"El edificio está en el centro de la ciudad y suele ser muy concurrido", dijo Mohamed, quien agregó que los combatientes curdos de la zona estaban "en alerta" tras el ataque.

Nadie se atribuyó la responsabilidad de inmediato, pero las sospechas recayeron inmediatamente en el Estado Islámico de Irak y el Levante. Los milicianos del grupo han estado luchando contra hombres armados curdos en el norte de Siria desde hace meses, en batallas que han dejado cientos de muertos.

También el martes, el gobierno sirio reconoció que puso en libertad a varias mujeres prisioneras a cambio de la libertad de 13 monjas ortodoxas griegas que habían sido retenidas por rebeldes vinculados con al-Qaida, pero el ministro de información Omran al-Zoubi dijo el martes que el gobierno sólo liberó a 25 presas y no las 150 reportadas por mediadores extranjeros.

Funcionarios de Catar y el Líbano, que oficiaron como mediadores entre Damasco y los rebeldes, habían dicho que 150 prisioneras fueron puestas en libertad el lunes temprano.

"El número real de las liberadas a cambio de la libertad de las religiosas, que fueron capturadas por bandas terroristas armadas, es de 25 personas", precisó el ministro de información sirio Monran al-Zoubi citado por la televisión estatal.

El gobierno sirio por lo general no informa sobre los intercambios de prisioneros. La declaración de Al-Zoubi fue una rara admisión de que el gobierno del presidente Bashar Assad hizo una concesión a los rebeldes que luchan por derrocarlo.

Las monjas fueron capturadas en diciembre cuando los combatientes de oposición ocuparon un pueblo cristiano al norte de la capital.

Las religiosas estuvieron bajo control del Frente Nusra, vinculado con al-Qaida, y Yabroud cerca de la frontera con el Líbano. En las últimas semanas, el pueblo ha sido escenario de intensos combates desde que las fuerzas sirias, reforzadas por milicianos de Jezbolá, intentan desalojar a los rebeldes.

Catar, nación acaudalada del Golfo Pérsico y aliada de los rebeldes que luchan por derrocar a Assad, participó en la mediación. El director de seguridad general de Líbano, mayor general Abbas Ibrahim, poderosa figura en la que confían Jezbolá y los aliados del gobierno sirio, estuvo presente para recibir a las monjas el lunes.

Al-Zoubi desmintió que hubiese habido contactos directos entre funcionarios de Siria y Catar para convenir el acuerdo. El gobierno de Assad acusa a Catar de apoyar a los "terroristas" para destruir Siria.

La guerra civil en Siria ha dejado hasta ahora más de 140.000 muertos, según activistas. Millones de personas han huido de sus hogares y muchos han buscado refugio en países vecinos.

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Mroue reportó desde Beirut. La periodista de The Associated Press Barbara Surk contribuyó a este despacho