NY: Judíos ortodoxos protestan por recluta israelí

La zona sur de Manhattan se convirtió el domingo en un mar de personas vestidas de negro cuando decenas de miles de judíos ultraortodoxos se lanzaron a las calles, sus angustiosas plegarias resonando por los altavoces, en protesta por la propuesta de Israel de reclutar a sus ciudadanos de creencias religiosas estrictas a las fuerzas armadas.

En medio de fuertes medidas de seguridad, los manifestantes se mantuvieron detrás de las barricadas de la policía, que se extendían unas diez cuadras.

Los organizadores se apegaron a la tradición, en que hombres y mujeres se mantienen separados en actos religiosos.

Su mensaje a Israel fue simple.

"Todos estamos unidos contra el servicio militar para hombres religiosos porque las fuerzas armadas no permiten el aprendizaje religiosos", dijo Peggy Blier, un diseñador de interiores de Brooklyn. "El gobierno de Israel trata de destruir la sociedad religiosa y secularizar el país en un crisol.

Se espera que el Parlamento de Israel, el Knesset, vote más tarde este mes sobre el proyecto de ley de reclutamiento.

El proyecto de ley, que no entraría en vigor hasta 2017, impone sanciones penales a los ultraortodoxos que burlen la recluta. Sin embargo, los estudiantes de instituciones educativas judías tendrían el derecho a no integrarse hasta los 26 años.

Shmuel Gruis, de 18 años, de Phoenix y quien estudia para rabino en una escuela de Long Island, llevaba dos tomos de oraciones jurdías cuando se dirigía a la sección masculina de la manifestación del domingo.

Refiriéndose a los jóvenes israelíes ortodoxos que sería afectados por el servicio militar obligatorio, dijo: "Muchos de estos jóvenes no saben cómo sostener un fusil. No saben lo que es la guerra".

"Todo su mundo y su estilo de vida es la paz, el amor y hacer buenas acciones. Si los sacan de ese entorno, creo yo, eso es un error".

La manifestación ocurre una semana después que unas 300.000 personas protestaron en Jerusalén obstaculizando calles y paralizando la ciudad.

Desde la fundación de Israel en 1948, a los ultraortodoxos, que son aproximadamente 8% de los 8 millones de ciudadanos del país, se les ha permitido evitar el servicio militar obligatorio para seguir sus estudios religiosos.

Los ultraortodoxos insisten en que sus jóvenes sirven a la nación con la oración y el estadio, manteniendo una forma de vida devota que ha hecho sobrevivir la cultura judía durante siglos de persecución.

Pero la exención ha abierto una amplia brecha entre la mayoría secular y la apasionada minoría religiosa.

El tema fue clave en las elecciones del año pasado, que llevaron al poder un gobierno de centroderecha que ha impulsado reformas que exigen a los ultraortodoxos que sirvan en las fuerzas armadas.