Acusadora de general fue un soldado ambicioso

La capitana del ejército que acuso al general de brigada Jeffrey A. Sinclair de haberla agredido sexualmente durante sus tres años de relación era una militar ambiciosa con planes de hacer carrera en las fuerzas armadas, de manera semejante al jefe a quien admiraba y amaba.

Impulsada por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2011 a abandonar la universidad y unirse a las fuerzas armadas, se alistó en el Ejército, aprendió árabe y mostró una enorme concentración en tratar de labrarse una reputación de que se podía confiar en ella en las situaciones más difíciles.

Sus sorprendentes afirmaciones de que Sinclair, un astro en ascenso reverenciado tanto por superiores como subordinados, ha colocado bajo el microscopio a ambos --y los tres años de aventura amorosa que ambos han admitido-- en un momento en que el Congreso y el Pentágono tratan de manejar mejor los casos de conducta sexual indebida en las filas castrenses.

La credibilidad de la capitana es crucial en el caso. ¿Es una mujer cuya aventura amorosa con un superior carismático y afable terminó con él obligándola a realizarle sexo oral y amenazando con matarla y matar a su familia? O es ella, como la retratan los abogados de Sinclair, una amante rechazada que fabricó las acusaciones de agresión sexual cuando Sinclair se negó a dejar a su esposa.

La capitana declaró el viernes al comenzar el juicio a Sinclair en una corte marcial. Se espera que regrese al estrado el lunes, cuando los abogados de Sinclair probablemente harán preguntas duras y diseccionarán la relación de una manera extremadamente gráfica.

The Associated Press por lo general no identifica a las víctimas de agresión sexual. Mucho de lo que se sabe sobre la capitana de 34 años proviene de su propio testimonio durante varios procesos militares.

Sus acusaciones iniciaron una poco común corte marcial contra un general de brigada. Se cree que Sinclair es el tercer oficial militar de alto rango que enfrenta una corte marcial en los últimos 50 años y el oficial de mayor rango acusado de agresión sexual.

Los cargos contra Sinclair y la audiencia ocurren en momentos que las fuerzas armadas están bajo una fuerte presión para hacer frente a lo que se califica de epidemia de mala conducta sexual. El jueves, el Senado rechazó una propuesta que contemplaba eliminar la autoridad de los oficiales militares para decidir si ciertos delitos graves son transferidos a los tribunales militares.

Sinclair, de 51 años, se declaró culpable el jueves de haber tenido relaciones indebidas con dos mujeres oficiales del Ejército y de adulterio con la capitana. Admitió además haber tenido material pornográfico cuando estaba en Afganistán, una infracción de las órdenes a los soldados en esa nación musulmana socialmente conservadora.

La capitana recibió inmunidad a cambio de su testimonio.