Viejos yates recobran vida en el helado río Hudson

Los fuertes vientos que azotaron el río Hudson le dieron a un grupo de navegantes el impulso que requerían para lanzar sus trineos de vela al hielo. Las velas se agitaban furiosamente mientras las cuchillas de los trineos se deslizaban sobre la helada superficie blanca que se extendía varios kilómetros.

Por fin, un frígido invierno ha creado excelentes condiciones para que los trineos de vela patinen sobre el río.

"En un abrir y cerrar de ojo puedes alcanzar 30 mph (48 kph)... puedes sentir el poder del viento llenando las velas", dijo Michael Soldati después de un recorrido sobre el hielo. "Es asombroso. Solo estás tú y el viento".

Más de una decena de trineos se lanzaron al hielo el fin de semana pasado en un largo trecho del río con vista a las montañas Catskill, unos 160 kilómetros (100 millas) al norte de la ciudad de Nueva York.

Los dos vehículos más grandes, el Rocket y el Jack Frost --de unos 15 metros de eslora -- son yates del siglo XIX de madera reacondicionados.

El paseo es accidentado y frío. La estructura de madera tiene una plataforma que sirve de cabina y una caña de timón para conducir. Después de izar las velas cerca de la orilla, hay que empujar los botes hasta que agarran viento.

Estos marineros tratan de mantener viva una tradición del siglo XIX, cuando los inviernos solían atraer a miles de personas al hielo cerca de Poughkeepsie para ver carreras de trineos de vela, dijo John Sperr, del Hudson River Ice Yacht Club.

"Muchos de los botes con timón trasero se reconstruyen. Esa es nuestra misión ahora: tratar de mantener estos viejos yates", dijo. "No queremos ponerlos en un museo, donde no irán a ningún lado".