Manifestantes piden paz en Venezuela

Estudiantes vestidos de blanco de diversas universidades de Venezuela encendieron velas en una plaza pública para pedir paz en el país, luego de que dos personas murieran la víspera cuando agentes de la Guardia Nacional y grupos de motorizados se enfrentaron a opositores del gobierno, con lo que suman 21 muertes en un mes de protestas.

"Estamos cansados de la violencia", dijo a The Associated Press Natasha D'Amico, estudiante de comunicación de 20 años, quien con varios compañeros asistió a la vigilia vestida de blanco con manchas rojas en su camiseta, como símbolo de sangre, y con gorras de la bandera venezolana.

Los estudiantes y otras personas no vinculadas a las universidades no sólo se referían a las 21 personas que han muerto y a los 300 heridos en las protestas que comenzaron el 12 de febrero para quejarse por los altos niveles de inflación, de 56% en el 2013, la escasez de productos básicos y la inseguridad que afectan al país.

Desde 1999, cuando comenzó el primer gobierno del fenecido ex presidente Hugo Chávez han muerto en Venezuela más de 180.000 personas en hechos violentos y como víctimas de la delincuencia, aseguró D'Amico.

"Han muerto chavistas, opositores, ricos, pobres; todos eran seres humanos", afirmó.

Según la organización Observatorio Venezolano de Violencia, en el 2013 murieron 79 personas por cada 100.000 habitantes, con lo que el país se encuentra entre los de mayor tasa de homicidios a nivel mundial.

Un grupo de 15 jóvenes asistieron a la vigilia con carteles que mencionaban el número de personas asesinadas cada año desde 1999 y con fotografías de algunas de las miles de víctimas mortales de la inseguridad.

La vigilia se realizó luego de que un agente de la Guardia Nacional y un mototaxista murieron baleados el jueves en un enfrentamiento con opositores al gobierno del presidente Nicolás Maduro en la zona residencial de Los Ruices, en el municipio Sucre, al este de Caracas.

El enfrentamiento del jueves es uno de los incidentes más violentos desde el 12 de febrero, cuando tres personas fallecieron después de una marcha.

Maduro había indicado el miércoles, al referirse a las protestas, que "candelita que se prenda, candelita que apagamos con el pueblo organizado".

"Eso es una muestra de odio que siempre ha incentivado este señor" Maduro, comentó Lida Patiño, una administradora de empresas, quien asistió a la vigilia.

Mientras los estudiantes se manifestaban en una plaza de la zona de clase media Las Mercedes y exigían medidas para contener la violencia, en otra plaza en el municipio Chacao, también en el este de Caracas, agentes de la Guardia Nacional trataban de dispersar con bombas lacrimógenas y balas de goma a jóvenes, muchos de ellos encapuchados, que protestaban lanzando piedras y bombas caseras.

En los estados Bolívar, al sureste, y Mérida, al oeste, se registraron el viernes enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la Guardia Nacional, sin que hubiera heridos.

Tras los hechos de violencia del jueves, que dejaron dos muertos, el gobierno reforzó el viernes la presencia policial y militar en la zona, donde aún quedaba el viernes como evidencia del enfrentamiento un automóvil calcinado.

Los obispos auxiliares y el arzobispo de Caracas, el cardenal Jorge Urosa, pidieron en un comunicado el cese de la violencia y una investigación imparcial de los hechos.

"Queremos reiterar nuestro llamado a todos los habitantes de Caracas, independientemente de su simpatía política, a la convivencia y a la paz. Solicitamos que las responsabilidades legales por los fallecidos en estos enfrentamientos, especialmente en los últimos días, sean determinadas por una investigación seria, imparcial y objetiva", dijeron los obispos.

Agregaron que rechazan "que algunas de las manifestaciones hayan sido atacadas con armas de fuego, presuntamente por algunos funcionarios de seguridad del Estado o por civiles armados, así como las presuntas torturas y violaciones de los derechos de los detenidos".

Alfredo Romero, director de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano, presentó el viernes ante la fiscal general Luisa Ortega pruebas de que 33 de los más de 1.000 detenidos durante las protestas fueron presuntamente torturados y de que recibieron tratos inhumanos.

Pese a que la mayoría de las manifestaciones convocadas por estudiantes y la oposición se desarrollan pacíficamente, a diario grupos de jóvenes, muchos de ellos encapuchados, se enfrentan con piedras y bombas incendiarias a agentes de la Guardia Nacional en las áreas residenciales del este de Caracas y otras zonas del país.

Los manifestantes son en su mayoría miembros de las clases media y alta, aunque entre ellos hay venezolanos pobres que no protestan en sus zonas de residencia por temor a los grupos paramilitares progubernamentales.

Los obispos recordaron que el "uso de la fuerza está reservado por las leyes a los cuerpos de seguridad del Estado" y en consecuencia reiteraron su pedido de que los "integrantes de los colectivos del oficialismo deben ser desarmados".

Según líderes de la oposición, en ocasiones en las protestas intervienen grupos armados oficialistas conocidos como "colectivos", que serían utilizados para intimidar y disolver manifestaciones.

"Le doy una recomendación al presidente Maduro" para encontrar la paz", dijo D'Amico, "que desarme a los colectivos, eso no cuesta mucho".

Las protestas representan la primera crisis que enfrenta Maduro, quien asumió el gobierno en abril de 2013 luego de la muerte de Chávez.

Maduro ha insistido que las protestas forman parte de un supuesto "golpe de estado continuado" apoyado por Estados Unidos y por una campaña mediática internacional.