EEUU: bloquean cambio en casos sexuales militares

En una cesión ante el Pentágono y luego de un acalorado debate, el Senado acordó el jueves dejar la autoridad de enjuiciar casos de violación y otros delitos sexuales graves a los jefes militares, una batalla que resaltó el papel cada vez mayor de la mujer en el Congreso.

La votación fue de 55-45 a favor de retirarles esa autoridad a los jefes militares, pero no llegó a los 60 votos necesarios para impulsar el proyecto de ley, patrocinado por la senadora Kirsten Gillibrand. La medida hubiera dado la decisión de someter a corte marcial delitos sexuales serios a abogados militares experimentados, independientes de la cadena de mando en las fuerzas armadas.

El debate y la votación fueron la culminación de una campaña de casi un año para reducir las agresiones sexuales en las fuerzas armadas, liderada por senadoras que se han cuestionado si el liderazgo militar, en su mayoría de hombres, entiende las diferencias entre delitos sexuales menores y delitos serios que merecen un juicio.

Los líderes del Pentágono se opusieron vigorosamente a la medida, al igual que antiguos fiscales y senadores que fueron miembros de las fuerzas armadas, quienes alegaron que los jefes deben tener más responsabilidad, no menos, por la conducta de los hombres y mujeres que lideran en la guerra y en la paz.

"No podemos permitir que los jefes militares se queden sin esa responsabilidad", insistió la senadora Claire McCaskill, de Missouri, quien criticó el tono de un debate que la enfrentó con su colega demócrata Gillibrand.

Los defensores de la medida insistieron que las reformas por partes sólo han tenido un impacto limitado sobre un problema que incluso las fuerzas armadas como institución califican de epidemia. Varias encuestas sugieren que unas 26.000 mujeres han sido víctimas de agresión sexual y que miles no están dispuestas a denunciar sus casos por temor a que no se haga nada o ser objeto de represalias.

"Los que no confían en la cadena de mando militar son las víctimas", dijo Gillibrand.

La legisladora de Nueva York no cejó en presionar a sus colegas, incluso en los minutos finales de la votación, y trató de persuadir al senador Mark Kirk, uno de los patrocinadores de la medida. Por su parte, Kirk tuvo que escuchar las críticas del senador John McCain, republicano por Arizona, quien se opuso a la propuesta.

Kirk, republicano por Illinois, dijo después de la votación que le preocupaba que el proyecto de ley "pusiera en peligro la buena disposición militar y a nuestros soldados en el terreno".

Las presiones de Gillibrand dividieron al Senado en formas más allá de la línea partidista y el género de los legisladores.

Los legisladores conservadores Ted Cruz, de Texas, y Rand Paul, de Kentucky, respaldaron sus esfuerzos, mientras que el presidente de la Comisión de Servicios Armados, el senador demócrata Carl Levin, de Michigan, se opuso. Incluida Gillibrand, la medida tuvo el apoyo de 17 de las 20 senadoras.

Es poco probable que esto ponga fin al debate sobre el tema. Se espera que Gillibrand retome el asunto esta primavera cuando la Comisión de Servicios Armados comience a trabajar en un amplio proyecto de ley de defensa para el año fiscal 2015.

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Los periodistas de la AP Richard Lardner y Andrew Taylor contribuyeron a este despacho.