General de EEUU admite culpabilidad

Un general de las fuerzas armadas acusado de agresión sexual se declaró culpable de tres cargos menores el jueves, esperando que su admisión mejore su situación procesal al limitar parte de la evidencia en su contra.

El general de brigada Jeffrey A. Sinclair está acusado de obligar a una capitana a realizarle sexo oral en dos ocasiones y de haberla amenazado con matar a su familia si ella hablaba a alguien sobre su relación, que llevaba tres años.

Sinclair, de 51 años, aún enfrenta cinco cargos, incluido el de agresión sexual, en su juicio ante un jurado de cinco generales. El ex subcomandante de la 82 División Aerotransportada podría ser condenado a cadena de por vida si es convicto de las acusaciones más graves. SE espera para el viernes las argumentaciones iniciales.

El caso contra Sinclair, quien se cree es el miembro de mayor rango de las fuerzas armadas de Estados Unidos que es enjuiciado por cargos de agresión sexual, ocurre en momentos en que el Pentágono lidia con revelaciones de inconducta sexual descontrolada y violaciones sexuales dentro de las filas. Se espera que el Senado vote el jueves sobre una legislación que despojaría a comandantes militares de alto rango de su autoridad para procesar violaciones y otras ofensas graves, medida a la que se opone firmemente el Pentágono.

El general se declaró culpable de haber tenido relaciones impropias con otras dos oficiales de las fuerzas armadas y de haber cometido adulterio con la principal acusadora, su amante, lo cual es un delito dentro del ejército. Además admitió haber violado órdenes al poseer pornografía y de haber tenido una conducta impropia de un oficial y un caballero.

Richard Scheff, abogado de Sinclair, dijo antes de la declaración de culpabilidad que su cliente se iba a responsabilizar de sus acciones, fortaleciendo al mismo tiempo su situación procesal. Al admitir culpabilidad en los tres cargos en los que existe evidencia fuerte, el hombre casado y padre de dos hijos espera estrechar el enfoque del juicio a cargos que dependen del testimonio y la credibilidad de su ex amante.

Al declararse culpable de poseer archivos pornográficos en su computadora portátil en Afganistán, una violación a la orden a soldados en ese país musulmán socialmente conservador, la defensa de Sinclair espera limitar la capacidad de los fiscales para utilizar esas imágenes gráficas para escandalizar al jurado.

Los fiscales también tienen evidencia de que Sinclair pidió a dos oficiales mujeres que le enviaran fotografías de ellas desnudas. Al admitir su culpabilidad, la defensa reduce la relevancia de los mensajes que intercambiaron. La acusadora principal es la única que afirma haber sido atacada.