La revolución de Hugo Chávez afronta desafíos

El presidente Hugo Chávez insistió siempre que su proyecto socialista duraría dos décadas, pero después de su fallecimiento incluso algunos de sus partidarios más fervientes dudan de esa afirmación.

En un reflejo de la imparable caída de la economía del país, se multiplican las filas de venezolanos afuera de los mercados estatales así como la desesperación por conseguir bienes básicos, lo que contribuyó a la oleada de protestas que desde mediados de febrero han dejado 18 muertos.

"Cuando falta ese cabeza de casa, como decimos en criollo, la cosa empieza a desestabilizarse", dijo Pablo Nieves, un dirigente comunitario en el distrito pobre 23 de Enero de Caracas. "Si él (Chávez) estuviera vivo físicamente... esta situación no hubiese llegado así y la hubiese llevado por el carril".

Harrison García, un empleado bancario de 30 años y "fiel seguidor del comandante Chávez", reconoce que ha habido escasez y racionamiento en los últimos meses, pero "de morirnos de hambre, hermano, no estamos".

"La escasez no nos pega a nosotros que hemos vivido en los barrios (pobres) toda la vida", pues "estamos acostumbrados a hacer fila", asegura mientras asiste con su esposa Yalibeth y su hija de tres meses a la multitudinaria ceremonia para conmemorar el primer aniversario de la muerte de Chávez afuera del mausoleo donde yacen los restos del ex mandatario.

El presidente Nicolás Maduro, el sucesor designado de Chávez, organizó 10 días de actividades conmemorativas por el aniversario que se cumple el miércoles de la muerte del anterior mandatario, quien dejó de existir a los 58 años víctima de cáncer.

Chávez "no está muerto ni está enterrado, está sembrado en un buen lugar donde todos podemos convivir su presencia y ver su historia", consideró Valeria Fonseca, de 12 años, quien con su madre, una maestra de primaria, asistió a la ceremonia afuera del mausoleo vestida con un traje que representaba al libertador Simón Bolívar y llevaba consigo un muñeco del fenecido ex mandatario.

Las celebraciones se iniciaron a mediados de la mañana con un desfile cívico-militar en el fuerte militar Tiuna, al oeste de la capital, al que asistieron además de Maduro los presidentes de Cuba, Bolivia y Surinam, Raúl Castro, Evo Morales y Desi Bouterse, respectivamente; dos de las hijas de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela, y algunos hermanos del exmandatario.

Maduro le restó importancia a las protestas callejeras que se han registrado el miércoles en el este de Caracas y otras ciudades del interior del país, y dijo que "hoy pequeños grupos pretendieron incendiar y trancar (bloquear) vías principales", pero que a pesar de esas acciones "el país está funcionando".

El mandatario anunció que algunos de los líderes de las protestas callejeras fueron detenidos con bombas incendiarias, cuerdas de acero y pólvora, pero no ofreció más detalles. Maduro exhortó al pueblo a organizarse para enfrentar las manifestaciones de forma pacífica.

Como parte del homenaje, Maduro encabezó por la tarde una ceremonia en el cuartel que sirve de mausoleo y museo en honor de Chávez, donde también se realizó una misa. Varios cientos de personas vieron la ceremonia en pantallas afuera del recinto, y otras se reunieron en plazas públicas en el barrio 23 de enero, donde grupos musicales tocaban música del cantautor Alí Primera.

Además, la cadena regional Telesur difundiría durante la noche el documental "Hugo, mi amigo" del director estadounidense Oliver Stone.

"Chávez era único; sobre él sólo Dios", comentó la ciudadana Georgina Ramírez, al afirmar que, aunque confía en el gobierno de Maduro, el actual presidente nunca igualará a su predecesor.

Sin embargo, aunque muchos de sus camaradas elogian al hombre que transformó a Venezuela durante 14 años de gobierno en el que defendió a los pobres, muchos no coinciden con Nieves en que Chávez habría tenido la capacidad para componer la actual situación. Y muchos atribuyen la actual coyuntura a la mala administración del mismo Chávez.

Mientras el gobierno realizaba los actos para conmemorar la muerte del mandatario, grupos de opositores protestaban en una zona residencial en el este de la capital, donde colocaron barricadas de basura, y en otras localidades. Por la tarde se registraron varios enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la Guardia Nacional.

La oposición tiene dificultades para ampliar su base de apoyo contra el gobierno socialista, que la califica de "golpista". Colectivos de rufianes que se desplazan en motocicletas ayudan a reprimir a los que disienten. Los manifestantes culpan a dichos colectivos de algunas de las 18 muertes que el gobierno afirma dejó la agitación.

Más de 1.000 inconformes fueron detenidos y 72 personas afrontan cargos, entre éstas ocho miembros de la policía política del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.

Por su parte, el gobierno de Maduro se ha mostrado incapaz de frenar una inflación anual de 56%, así como los controles cambiarios que han agravado la escasez de artículos básicos, desde leche hasta harina y aceite de cocina. El índice de escasez del Banco Central alcanzó en enero su tope máximo histórico de 28%.

Para algunos, las carencias han comenzado a calar en esta nación --que tiene las reservas petroleras probadas más grandes del mundo-- tanto como en Cuba, el aliado socialista cuya economía Caracas ha ayudado a apuntalar con envíos de crudo.

Exempleados petroleros y otros relacionados con las importaciones y exportaciones manejan taxis mientras los trabajadores de diversas empresas que han quebrado tienen dificultades para encontrar trabajo en otras actividades.

Hugo Faundes estudió artes culinarias después de su despido de la petrolera estatal PDVSA que, dijo, se debió a motivos políticos.

"Ahora que me he graduado no hay nada para cocinar", dijo Faundes con una risa sarcástica.

Decenas de miles han emigrado y no precisamente en busca de oportunidades económicas. Huyen de una de las tasas de crimen violento más altas del mundo y de un sistema de salud que está a punto de derrumbarse.

Los estudiantes se han enfrentado en las calles a la Guardia Nacional en choques desde que estalló la agitación el 12 de febrero, enfrentamientos que han convertido el rico distrito de Altamira en Caracas en una zona de nadie y en cuyo centro se han levantado barricadas con despojos de todo tipo. La mayoría de los manifestantes se han comportado pacíficamente.

Maduro ha intentado entablar un diálogo pacífico con la oposición, pero ésta lo rechaza y exige primero la libertad de todos los detenidos políticos, entre ellos el principal dirigente opositor Leopoldo López, además del desarme de los grupos que amenazan a los manifestantes y la expulsión de los cubanos que asegura mueven los hilos del gobierno y el mando militar.

Por su parte, el gobierno acusa a Estados Unidos de fomentar la agitación y en febrero expulsó a tres diplomáticos de ese país. La medida ha seguido un patrón: el día de la muerte de Chávez, el gobierno expulsó a dos agregados militares estadounidenses.

El secretario norteamericano de Estado, John Kerry, lamentó que se eche la culpa a su gobierno de cosas que, según afirmó, nunca hizo.

El representante federal Gregory Meeks, demócrata de Nueva York, que había elogiado mucho tiempo el compromiso de Chávez de mejorar la vida de los pobres de Venezuela, asistió a la conmemoración de la muerte del exmandatario.

Sin embargo, afirmó que estaba "un poco nervioso" por los acontecimientos en la nación.

"Siempre había oposición, pero en las manifestaciones callejeras de antes nunca escuché que alguien hubiera muerto a manos de algún elemento del gobierno", dijo. "Realmente me preocupa hacia dónde se dirige el país".

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Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press Christopher Sherman y Ezequiel Abiú López.