Congreso en China podría traer nuevas reformas

Los emprendedores incipientes en la provincia de Liaoning, en el noreste de China, recibieron un regalo del Nuevo Año Lunar en enero, cuando el gobierno derogó un impuesto de hasta 1.600 dólares para inscribir un negocio nuevo.

La medida formó parte de una oleada de cambios pequeños adoptados en las últimas semanas para cumplir una promesa hecha en noviembre por el gobernante Partido Comunista, para hacer la segunda economía más grande del mundo más abierta y competitiva.

Las autoridades dijeron que la decisión rindió frutos rápidamente: el número de empresas nuevas inscritas en enero en Liaoning aumentó un 50% frente al mismo periodo del año anterior y llegó casi a 5.800.

Ahora, los partidarios de la reforma siguen atentamente la reunión de esta semana de la legislatura china, el Congreso Nacional del Pueblo, que es mayormente ceremonial, para ver si el partido gobernante está dispuesto a encarar cambios más ambiciosos aunque políticamente más delicados.

El presidente Xi Jinping y otros líderes prometieron en noviembre en un plan de reforma dar a los mercados un "papel decisivo" en la economía, obligar a las empresas estatales a competir y abrir más industrias a los emprendedores.

"Xi Jinping dejó claro que está a punto de dar más poder al mercado", dijo el economista independiente Andy Xie.

La reunión anual del pleno de la legislatura hace poco trabajo legislativo, pero los dirigentes chinos utilizan la ocasión para anunciar los cambios y establecer la pauta de la labor anual del gobierno. El acontecimiento de 10 días congrega a miles de funcionarios de toda China, que acuden a las sesiones prometiendo respaldar las iniciativas más recientes.

Los analistas no esperan grandes iniciativas pero buscarán indicios de posibles cambios en las normas bancarias, el control de las tasas de cambio y la situación de las empresas estatales, obligándoles a entregar más utilidades a fin de costear programas sociales.

Tras una década de vertiginosa expansión alimentada por el comercio y las inversiones, los dirigentes chinos buscarán un crecimiento más lento y sostenible basado en el consumo interno. El crecimiento se contrajo en 2013 al 7,7% --el menor en dos décadas-- y seguramente se enfriará aún más este año.