Presupuesto de Obama busca unidad demócrata

Buscando unidad entre los demócratas en lugar de gestos hacia los republicanos, el presidente Barack Obama presentará el martes un plan de presupuesto que elimina propuestas previas de reducir a futuro los beneficios del Seguro Social y contempla más fondos para infraestructura, educación y capacitación laboral.

Pero es muy probable que el presupuesto de casi 4 billones de dólares tenga corta vida. Llega apenas tres meses después que el Congreso y la Casa Blanca llegaron a un pacto presupuestario bipartidista de dos años que ya ha sentado los parámetros los asuntos de presupuesto en este año de elecciones legislativas. Los demócratas, que controlan el Senado, ya anunciaron que no presentarán un presupuesto este año y en su lugar trabajarán directamente en las leyes de asignaciones de 2015, apoyándose en nuevos límites de gastos fijados por el acuerdo de diciembre, que contemplan 56.000 millones de dólares menos de lo que desea Obama para 2015.

Obama dividiría los fondos extra a partes iguales entre el Pentágono e iniciativas nacionales como el estímulo de empleos en el sector manufacturero, capacitación laboral y programas preescolares, además de reducir el desperdicio de electricidad. Los republicanos muy probablemente rechacen la propuesta, que se financiaría con la reducción de exenciones tributarias a intereses especiales y recortes en otras partes del presupuesto.

Obama ha anunciado además un plan de cuatro años y 302.000 millones para estimular la inversión en autopistas, proyectos ferroviarios y transporte público. La mitad del financiamiento provendría de impuestos empresariales. El financiamiento para proyectos de carreteras y transporte público expira a finales de septiembre y existe interés bipartidista por encontrar una fuente suplementaria para aumentar los estancados ingresos generados por el impuesto de 18,4 centavos por galón de gasolina.

El presupuesto de Obama llega además tras un año turbulento que comenzó cuando presidente impuso un alza de impuestos de más de 600.000 millones de dólares en 10 años a las personas de más ingresos. En represalia, los republicanos se negaron a ceder en unos 80,000 millones en reducciones automáticas de gastos que comenzaron en marzo del 2013. Entonces, conservadores en el partido forzaron un cesa parcial de las operaciones del gobierno que duró 16 días en la disputa sobre los fondos para financiar la nueva ley de servicios médicos. El acuerdo presupuestario de dos años conseguido por los senadores Paul Ryan, republicano, y Patty Murray, demócrata, emergió del empantanamiento para restar fuerza a las reducciones más severas.