Tormenta en California no aliviará la sequía

Una tormenta que trajo algo de la mayor precipitación pluvial en el área de Los Angeles en años, incluidos 20 centímetros de lluvia (ocho pulgadas) en algunas montañas, fue sólo el comienzo de lo que necesita la región para desprenderse de una sequía tremenda.

Aunque se esperaba que la tormenta se mantenga fuerte durante el sábado, los meteorólogos dijeron que tales sistemas tendrían que volverse comunes para que el estado avance de manera importante contra la sequía.

"Necesitamos varias tormentas grandes y simplemente no vemos eso en el horizonte", dijo el viernes Eric Boldt, del Servicio Meteorológico Nacional. "Ésta es una tormenta pícara. Estaremos absolutamente secos la próxima semana".

Los meteorólogos esperan que la tormenta se mantenga todo el sábado en California antes de dirigirse al este a estados vecinos igualmente necesitados de agua. Phoenix está esperando su primera precipitación de lluvia notable en dos meses. Se pronostica que la tormenta se dirigirá al este a través de las Montañas Rocosas antes de desaparecer en el noreste en varios días.

Hasta ahora el sur de California no ha sufrido daños mayores por la poderosa tormenta del Pacífico, pero los meteorólogos advirtieron que ocurrirá lluvia intensa aun si comienza a moverse al este.

Un estallido de lluvia intensa impactó antes del amanecer del sábado las montañas erosionadas por incendios forestales en los suburbios del este de Los Angeles, ocasionado un nuevo flujo de lodo y escombros en la ciudad de Glendora.

El Servicio Meteorológico Nacional dijo que el centro del sistema ubicado frente a la costa se moverá a través del sur de California para salir de la región, pero aún ocurrirán bandas de lluvia intensa.

El sistema ha sido tan volátil que el servicio de pronóstico del clima emitió una advertencia de tornado a las 3:30 a.m. pare el centro-este del condado de Los Angeles cuando el radar mostró la rotación característica de un tornado y tormentas severas.

En Azusa y las comunidades vecinas al pie de una montaña ubicadas aproximadamente 40 kilómetros (25 millas) al este de Los Angeles que se encuentran asentadas por debajo de cerca de 809 hectáreas (2.000 acres) de laderas en montañas escarpadas que fueron amenazas por un incendio forestal, alrededor de 1.200 casas estuvieron el viernes bajo orden de evacuación por flujo de lodo, pero hasta ahora no han sufrido daños.