Mensaje de al-Qaida provocó cierre de embajadas

Un mensaje secreto interceptado entre el jefe de al-Qaida, Ayman al-Zawahri, y su lugarteniente en Yemen sobre los planes de un gran ataque derivó en el cierre de las embajadas estadounidenses en los países islámicos, dijeron el lunes dos funcionarios a The Associated Press.

Un funcionario estadounidense de inteligencia y un diplomático de Oriente Medio indicaron que el mensaje de al-Zawahri fue interceptado hace varias semanas, y en un principio parecía tener como blanco los intereses yemeníes.

La amenaza fue ampliada para incluir otros sitios estadounidenses y occidentales en ultramar, dijeron los funcionarios, advirtiendo que el blanco podría ser una sola embajada, varias instalaciones diversas o algún otro sitio. Los legisladores han manifestado que se trataba de una gran conspiración en su última etapa, pero no dieron detalles.

El funcionario de inteligencia dijo que el mensaje fue enviado a Nasser al-Wahishi, jefe de la filial en Yemen de la organización terrorista, conocida como al-Qaida en la Península Arábiga.

Ambos funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato porque carecen de autorización para declarar en público sobre este tema delicado.

Los espías y analistas de inteligencia estadounidenses registraron el lunes exhaustivamente correos electrónicos, llamadas telefónicas y comunicaciones de radio entre los miembros de al-Qaida en Yemen y los altos líderes de la organización a fin determinar el momento y los blancos de los ataques planeados.

El mensaje de al-Zawahri, que asumió el puesto de Osama bin Laden después que militares de élite de la Armada estadounidense eliminaron al líder de al-Qaida en mayo del 2011, llevó al gobierno de Obama a cerrar las misiones diplomáticas desde Mauritania en la costa occidental del África hasta el Medio Oriente y Bangladesh, ubicado al este de la India, y por el sur hasta Madagascar.

Estados Unidos decidió reabrir el lunes algunas sedes diplomáticas, entre ellas las bien fortificadas embajadas de Kabul, capital de Afganistán, y de Bagdad, capital de Irak.

Mientras tanto, en Yemen se divulgaron los nombres de 25 sospechosos de al-Qaida y se dijo que esas personas habían estado planeando atentados terroristas contra "oficinas y organizaciones extranjeras e instalaciones yemeníes" en la capital Saná y otras ciudades de todo el país.

El gobierno yemení también se declaró el lunes en alerta máxima, intensificando las medidas de seguridad en las instalaciones del gobierno y puestos de control.

Los funcionarios estadounidenses no revelaron qué agencia interceptó las comunicaciones sospechosas iniciales, ya sea la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), la Agencia de Inteligencia de Defensa u otra agencia.

Un funcionario estadounidense allegado a la información sobre la amenaza dijo que la decisión de cerrar las embajadas se basó en un amplio conjunto de información, no sólo la interceptada.

El funcionario indicó que Estados Unidos ha aclarado en el pasado que al-Qaida en la Península Arábiga toma sus propias decisiones operativas. Que hay intercambio de comunicaciones entre la cúpula de al-Qaida y los líderes de AQPA, pero que estos últimos actúan independientemente. El funcionario no está autorizado para revelar información a la prensa, por lo cual habló a condición de guardar el anonimato.

Una vez que el plan fue detectado, los analistas de la NSA pudieron usar programas especializados para determinar a quiénes habían contactado los planificadores de los ataques.

El ex analista Edward Snowden filtró a la prensa que Estados Unidos contaba con un programa que reunía la información telefónica, tales como los números y la duración de las llamadas en las redes telefónicas estadounidenses.

Otro programa analizaba el uso del internet a nivel mundial. Por lo cual, si se detectaba un nuevo nombre en la conversación inicial, se podría verificar a quién llamó o qué sitios cibernéticos visitó o que correos electrónicos recibió.

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Los periodistas de The Associated Press Julie Pace, Deb Riechmann y Adam Goldman en Washington; Ahmed al Haj en Saná, Yemen, Jason Straziuso en Nairobi, Jill Lawless en Londres y Malin Rising en Estocolmo contribuyeron a este despacho.