El Tea Party luce menos radical 4 años después

Cuatro años después de su creación, la organización conservadora estadounidense Tea Party no vive la revolución que pensaba originalmente, sino una transformación hacia un movimiento menos radical.

Hace cuatro años, el movimiento y su potente mezcla de ira y populismo persuadió a miles de conservadores a protestar contra el galopante déficit federal y la ley de cuidados médicos del presidente Barack Obama.

El movimiento llevó a varios políticos al Congreso o cargos de gobernador e hizo figuras de renombre a muchos recién llegados, entre ellos el senador de Florida Marco Rubio.

Sin embargo, con Rubio analizando competir para la carrera presidencial de 2016 y con otras de esas estrellas del Tea Party buscando reelegirse el próximo año, muchos de estos activistas conservadores se encuentran en una encrucijada.

Muchos de sus abanderados han abrazado posiciones más moderadas en temas fundamentales, como inmigración y cuidados médicos, ampliando su atractivo en los estados indecisos, pero apagando la antigua pasión de sus bases.

"Siguen metiendo el dedo en el ojo de quienes les eligieron", dijo Ralph King, cofundador de los Patriotas del Tea Party de Cleveland. "Mucha gente se siente traicionada", agregó.

El Tea Party es una red dispersa de activistas y algunos de ellos esperan reactivar la pasión política durante las primarias de 2014 a favor de los republicanos.

Sin embargo, muchos reconocen que planean no participar en algunas lizas de renombre el año proximo en estados importantes ambivalentes, algo que la cúpula republicana teme que podría impedir la reelección de antiguas luminarias del Tea Party, entre ellos los gobernadores de Florida y Ohio.

A mediados de 2009, los seguidores del Tea Party se personaron en asambleas vecinales y acallaron a los legisladores que votaron a favor del rescate bancario y el plan de estímulo. El movimiento subió su voz tras aprobar los demócratas la ley de salud y el electorado se vengó en los comicios de 2010.

El Tea Party sorprendió a demócratas y a muchos republicanos moderados, al hacer que el Partido Republicano tomara el control de la Cámara de Representantes y cambiar el equilibrio de poder en muchas legislaturas estatales.

Sin embargo, los analistas políticos dijeron que no mucho después que algunas estrellas del Tea Party ocuparan sus cargos, se vieron obligados a adaptarse ante una realidad cambiante --especialmente en estados que Obama ganó en 2012-- y a las realidades de gobernar.

Por otra parte, el Tea Party también desilusionó a mucha gente. Tras su punto máximo en los comicios de 2010, un sondeo de CBS News reveló que el 31% de los entrevistados se consideraban seguidores del Tea Party. Un sondeo en mayo redujo la cifra al 24%.

El gobernador de Florida Rick Scott, que llegó al poder atacando la ley de salud y que pidió reducciones notables del gasto público estatal, acepta ahora la reforma sanitaria de Obama y firmó uno de los presupuestos más grandes en la historia del estado.

De manera similar, en Ohio, el gobernador republicano John Kasich y el de Michigan Rick Snyder están luchando contra sus legislaturas dominadas por los republicanos mientras intentan ampliar el Medicare, el seguro médico de los jubilados.

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Michael J. Mishak está en Twitter como: https://twitter.com/mjmishak