Desde la soya al béisbol, Henry ha tenido éxito

John W. Henry tomó las riendas de una franquicia de béisbol en un estadio desvencijado y la transformó en un bicampeón de Serie Mundial que es uno de los clubes ejemplares de las Grandes Ligas.

Como dueño del diario The Boston Globe, va a tratar ahora de mejorar la fortuna de un periódico que -- como muchos en zonas metropolitanas importantes -- está despidiendo personal, y perdiendo subscriptores y anunciadores en su transición a la era de la internet.

Henry acordó comprar el Globe junto con el Worcester Telegram & Gazette y el Boston Metro por 70 millones de dólares, una fracción de los 1.100 millones que The New York Times Co. pagó hace 20 años. Henry al parecer hizo este acuerdo sin sus socios en los Medias Rojas, aunque dijo en una declaración que pronto habrá más información "sobre aquellos que se me suman en esta gestión".

Hijo de granjeros de soya de Illinois que ahora tiene una fortuna estimada en 1.500 millones de dólares, Henry era dueño minoritario de los Yanquis de Nueva York y dueño solitario de los Marlins de Florida cuando encabezó el grupo que adquirió los Medias Rojas por 660 millones de dólares en el 2002.

El grupo inmediatamente se dedicó a preservar el Fenway Park, al tiempo que demolía todo aquello que había sumido la franquicia en el fracaso por más de ocho décadas.

Henry, que hizo su fortuna aplicando matemáticas al mercado de materias primas, trajo un enfoque similar al terreno de béisbol, contratando al experto en estadísticas Theo Epstein, de 28 años, como el gerente general más joven en la historia de las Grandes Ligas. Contrataron como asesor a un pionero de estadísticas, Bill James, colocando a los Medias Rojas a la vanguardia de una revolución que acababa de despegar en un mundo gerencial dominado tradicionalmente por rígidos cazatalentos.

Pero, quizás lo más importante, los nuevos dueños convirtieron lo que había sido desde hace tiempo un negocio familiar estancado en una fuente de abundantes ingresos, gracias a una modernización del estadio y la conversión del canal televisivo NESN -- hasta entonces dedicado casi exclusivamente a partidos de los Sox y los Bruins en la NHL -- en una cadena deportiva.

Y Henry siguió extendiéndose más allá del béisbol. Por medio de una compañía asociada, los dueños de los Medias Rojas ingresaron a NASCAR como codueños del equipo Roush Fenway Racing, al fútbol adquiriendo el Liverpool de la liga Premier inglesa y al baloncesto, patrocinando al astro LeBron James.

Al adquirir un diario, Henry entra a una industria en torbellino y se suma a una serie de editores que tratan de encontrar una fórmula para equilibrar el libre flujo de información en la internet con los costos de un periodismo de calidad.

Henry prometió tratar.

"El galardonado periodismo del Boston Globe y su rica historia de excelencia le han establecido como una de las compañías más respetadas en el sector en el país", dijo. "Ésta es una región dinámica y en auge que necesita un Boston Globe fuerte, sostenible, con un papel integral en el futuro de la comunidad".