Se levantan bloqueos viales en noreste de Colombia

Campesinos de una región en el noreste de Colombia levantaron el sábado los bloqueos viales que mantuvieron durante 53 días tras llegar a un acuerdo para negociar con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, informó un delegado de Naciones Unidas.

Después de revisar los lugares donde había piquetes, "puedo confirmar que todos las rutas fueron desbloqueadas", dijo a la prensa Todd Howland, delegado en Colombia de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Howland habló a los periodistas en el municipio de Tibú, departamento de Norte de Santander, unos 480 kilómetros al noreste de Bogotá. Su intervención fue transmitida por la televisión local.

Tibú fue el epicentro de la protesta campesina que comenzó el 11 de junio, cuando entre 6.000 y 10.000 habitantes de la zona, conocida como el Catatumbo, bloquearon con piedras, palos y campamentos improvisados el acceso vial a Cúcuta, capital de Norte de Santander, así como a otras localidades.

"Donde había retenes de los campesinos, ahora no hay; donde tenían obstáculos, ahora hay paso", dijo Howland, quien destacó como positivo que a Tibú ya empezaron a llegar carros, suministro de gas y otras mercancías.

El diplomático agradeció la confianza depositada en la ONU por las partes. Sin embargo, advirtió que las negociaciones no serán fáciles.

Horas más tarde, el presidente Santos, en declaraciones difundidas por la Casa de Nariño explicó que el lunes se formará la comisión para dialogar con los manifestantes y que muy posiblemente el martes se iniciarán las conversaciones.

"Debe ser un diálogo sin ningún tipo de restricciones, todos los temas que se quieran presentar deben ser discutidos", indicó el mandatario en un acto público en Villavicencio, capital del departamento de Meta, 75 kilómetros al sureste de la capital colombiana.

Santos dijo que el Catatumbo ha sido una región "muy azotada por la violencia. Ahí hay presencia de todos los grupos al margen de la ley, presencia del narcotráfico".

César Jerez, uno de los principales voceros de los campesinos inconformes, declaró por teléfono a la AP que desde las 6 de la mañana del sábado los campesinos empezaron a abandonar los bloqueos, agregando que espera que no se tomen represalias contra los manifestantes. Enfatizó en que están pendientes de que unas 200 personas que están en un refugio temporal en Venezuela puedan regresar a Colombia en los próximos días.

"Estamos creyendo plenamente en el gobierno (y) en el presidente Santos", observó Jerez, quien calificó de interesante la propuesta oficial para que eventualmente la región del Catatumbo se convierta en una especie de laboratorio de paz.

Al respecto, Santos dijo que su idea "es ver si podemos, si hay el ánimo, de hacer del Catatumbo una especie de plan de piloto, de proyecto experimental para la paz... Puede ser un buen plan piloto, pero repito: sin ningún tipo de restricciones, sin ningún tipo de condicionamiento".

A lo largo de más de 50 días, las manifestaciones dejaron cuatro campesinos muertos y decenas de heridos en choques con la fuerza pública. El general de la Policía Yesid Vásquez indicó por teléfono que durante el tiempo que duró el paro 56 policías resultaron lesionados. Unas 12 personas, precisó, fueron arrestadas.

Los campesinos demandan que el gobierno apruebe que la región del Catatumbo, o al menos una porción de sus siete municipios, equivalente a unas 346.000 hectáreas, sea declarada "zona de reserva campesina", una figura jurídica de 1994 por la cual los campesinos reciben sus títulos de propiedad de la tierra, producen de forma cooperativa y el Estado garantiza el financiamiento para carreteras, salud y educación.

Los manifestantes también han exigido planes para la sustitución de cultivos como los de coca, materia prima de la cocaína. Aunque no es la primera zona del país en cultivos ilícitos, en el Norte de Santander existen al menos 3.490 hectáreas sembradas de coca de las 64.000 que se calcula que hay en todo el país, según la ONU.

Tanto el tema de las zonas de reservas campesinas como el narcotráfico, una de las fuentes de financiamiento de las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), son parte de la agenda de negociaciones de paz en La Habana, y aunque el gobierno ha dicho que esa agenda fue pactada y hechos como los del Catatumbo no la modifican, los rebeldes han destacado su interés en ampliar el número de reservas, seis, y que tengan mayor autonomía, incluso con la posibilidad de que la fuerza pública no tenga acceso a ellas.

Desde fines del año pasado el gobierno y las FARC negocian en Cuba un proceso de paz para tratar de poner fin a casi 50 años de confrontaciones entre las partes.