Ambientalistas cuestionan plan energético de Obama

El presidente Barack Obama se está apegando a su política energética dependiente de los combustibles fósiles y está propinando un golpe a un esfuerzo de meses tras bambalinas de prácticamente todo grupo ambientalista importante para convencer a la Casa Blanca que la política va en contra de los objetivos del mandatario con respecto al calentamiento global.

El distanciamiento entre Obama y algunos de sus más devotos partidarios se ha cocinado a fuego lento durante meses, un cisma inesperado entre la comunidad ecológica que ha acompañado a un presidente demócrata en sus medidas significativas frente al cambio climático y la incapacidad de la Casa Blanca para aceptar críticas, aunque vengan de sus propios aliados.

Días antes del discurso del Estado de la Unión, los jefes de 18 grupos ambientales enviaron una carta largamente elaborada al presidente en la que dijeron que su política no tiene sentido. Para ellos es contradictorio incrementar la producción de energía a partir del petróleo y gas natural y a la vez tratar de reducir la contaminación culpable del calentamiento climático.

"Creemos que esa continua dependencia de la estrategia energética de 'todas las opciones' estaría básicamente en contra de nuestro objetivo de reducir la contaminación por carbón", escribieron.

Pero en el informe presidencial del martes, Obama proclamó que adoptar todas las formas de energía, incluso las contaminantes fósiles como petróleo y gas natural, está funcionando.

"Nuestra política energética en su conjunto está creando empleos y llevándonos a un planeta más limpio y seguro", indicó el mandatario.

Representantes de la Casa Blanca supieron a mediados del año pasado que se estaba trabajando en una carta que cuestionaba la política energética del gobierno. Pidieron a los grupos ecologistas esperar hasta que Obama diera un discurso sobre cambio climático en junio, esperando que los decididos pasos del presidente contra el calentamiento planetario pudieran cambiar sus puntos de vista.

"Hay una disonancia cognitiva dentro de la administración. Creemos que su compromiso para combatir el cambio climático es genuino y sin embargo los objetivos en política energética del gobierno vuelven el cambio climático mucho más difícil", dijo Michael Brune, director ejecutivo del Sierra Club, en entrevista con The Associated Press.

La postura de los grupos ambientalistas podría verse ignorada mientras grupos defensores sólo hacen lo que hacen: presionar más al presidente en un tema importante para sus integrantes. Ya pospusieron el proyecto de un oleoducto que transportaría arenas bituminosas desde Canadá a Estados Unidos, pelearon para cerrar plantas alimentadas con carbón y se opusieron a la fracturación hidráulica.