Conferencia sobre Siria honra a víctimas de guerra

Las delegaciones del gobierno y de los rebeldes de Siria guardaron el jueves un minuto de silencio en honor a las víctimas de la guerra civil que afecta a su país, un inusual momento de unidad en sesiones caracterizadas por denuncias y recriminaciones mutuas.

El mediador de la ONU, Lajdar Brahimi, dijo que la oposición propuso la idea y que la delegación oficial accedió, en momentos en que el diálogo va cerrando su fase inicial.

El minuto de silencio fue uno de los escasos momentos de distensión durante las conversaciones de paz, que se han caracterizado por las férreas discrepancias y denuncias mutuas.

Las negociaciones deben culminar el viernes, y lo más probable es que no se reanuden por una semana.

"Tuvimos momentos tensos, pero también momentos prometedores", dijo Brahimi. "Espero que podamos aprender algo de lo que hemos hecho y ver si podemos organizarnos mejor para la próxima sesión".

Sin embargo, Brahimi también se expresó "sumamente decepcionado" por la pausa en la entrega de ayuda humanitaria en Homs, una ciudad siria asediada por las fuerzas oficialistas. Continúan las gestiones para organizar una evacuación anticipada de la zona.

Las autoridades sirias dicen que buscan asegurarse de que la ayuda humanitaria no caiga en manos de "terroristas".

Horas antes los representantes del gobierno y de la oposición intercambiaron acusaciones ante las cámaras de televisión y dentro de la sala de conferencias, donde las partes hablaban de la responsabilidad por la violencia.

Pero la sesión del jueves culminó a tempranas horas de la tarde y no se reportó progreso alguno por ninguno de los bandos, con las esperanzas puestas en el único día que queda, el viernes.

Louay Safi, portavoz de los rebeldes, dijo que las partes principalmente hablaron sobre la violencia y que su delegación presentó pruebas de "las masacres cometidas por el régimen en toda la región".

Ante un grupo de periodistas frente al enorme Palacio de las Naciones, la sede de la ONU en Ginebra, el vocero declaró que la única manera de detener la violencia es la formación de un gobierno de transición.

Sin embargo denunció que la interpretación que la delegación oficial le ha dado al Comunicado de Ginebra del 2012, una propuesta presentada en la primera ronda de negociaciones y que cuenta con la aprobación de las potencias mundiales, "dejaría el tema del gobierno interino para el final".

"Creemos que es el orden equivocado de los cosas, es como poner la carreta frente al caballo. Lo principal es designar a un gobierno de transición, es el ente que facilitará el mecanismo para implementar los acuerdos que se logren en Ginebra", expresó.

La delegación del gobierno de Bashar Assad, entretanto, se concentró en el combate a terroristas, declaró el viceministro de Relaciones Exteriores de Siria, Faisal al-Mikdad.

"Es sumamente claro que ellos (los rebeldes) han cometido una gran cantidad de masacres", dijo al-Mikdad.

"La negativa de ellos a hablar del terrorismo o de formular una declaración al respecto es escandalosa", dijo. "A ellos no les importa lo que le pasa a Siria, apoyan a todas las agrupaciones terroristas. Dicen estar luchando contra el terrorismo pero al mismo tiempo están conspirando con terroristas para masacrar al pueblo sirio".

El conflicto en Siria comenzó como un alzamiento pacífico en busca de mayores libertades, en marzo del 2011, pero las tensiones étnicas se agravaron y degeneró en una guerra civil, por lo que se ha vuelto sumamente difícil crear un gobierno de transición.

La familia del presidente Bashar Assad, que pertenece a la tribu alauí, ha gobernado el país desde 1970, pero otras minorías religiosas se han aliado, mientras que los suníes se han alzado y han sido reprimidos.

Otra complicación de la guerra civil es que la oposición no está unida y proliferan los grupos armados rebeldes, inclusive milicianos respaldados por al-Qaida, que rechazan cualquier acuerdo que se concrete en Ginebra. En gran medida tales grupos se han apoderado de la insurrección en Siria.