Ucrania: Renuncian a gobierno, se unen a protestas

Durante varios años, Ihor Medelyan trabajó para un gobierno al que no apoyaba. Soportaba su empleo en un canal de televisión del Estado sólo porque amaba ser un periodista y tenía una familia a la cual alimentar.

Pero Medelyan simplemente no pudo aceptar la postura de su empleador después de la represión policíaca contra manifestantes antigubernamentales hace dos meses que fue tan brutales que pintó de sangre las aceras. El Primer Canal Nacional, un vocero del gobierno, culpó a los manifestantes por provocar a la policía, lo cual contradecía la versión de innumerables testigos.

"Hubo un momento en el que dije: 'Mi familia, por favor perdónenme, pero me tengo que ir. Simplemente debo renunciar y dejar todo atrás''', comentó Medelyan, de 32 años, mientras estaba de pie frente a barricadas montadas cerca de edificios del gobierno donde se habían enfrentado manifestantes y policías.

Aunque no existen cifras oficiales para dar una impresión de qué tan extendido está el fenómeno, Medelyan no está solo. En todos los campamentos de manifestantes hay historias de ucranianos que han dejado sus empleos de gobierno o que han condenado públicamente al gobierno después que decenas de manifestantes fueron golpeados o secuestrados, y al menos tres murieron en cruentas peleas callejeras.

Cuatro periodistas abandonaron el Primer Canal Nacional desde que iniciaron las protestas, dijo Medelyan.

Muy lejos de Kiev, el cónsul general de Ucrania en Estambul, Bohdan Yaremenko, vio noticias de las golpizas y puso un mensaje en Facebook acusando al gobierno de ser "fascista"; pronto fue regresado a Kiev.

"La policía golpeando gente en las calles de Kiev fue un momento definitivo para mí", dijo Yaremenko, quien se unió a las manifestaciones contra el gobierno en Kiev junto con su esposa y dos hijos cuando regresaron.

"No quiero (ser asociado) con tal sistema opresivo", señaló. "No quiero ser parte de ello. No quiero ser responsable de ello".

"Debido a que tengo a mi familia viviendo aquí, ellos también están protestando en este momento. No quiero que los maten sólo por expresar sus puntos de vista", agregó.

Yaremenko, un diplomático con 20 años de carrera, dijo que no regresaría a trabajar al Ministerio de Relaciones Exteriores bajo el actual gobierno y que está trabajando para iniciar un grupo cívico para promover Ucrania en el exterior.

Hasta ahora, se han registrado muy pocas deserciones para ocasionar que se derrumbe el gobierno del presidente Víktor Yanukovich. El mandatario aún controla el Parlamento y las temidas fuerzas de seguridad. Eso hace que las deserciones sean más admirables a los ojos de los manifestantes, porque muchos de los que hablan abiertamente ahora no tienen empleo y temen represalias del gobierno.

Aunque los desertores son relativamente pocos, abandonar empleos confortables subraya el creciente descontento con el régimen de Yanukovich. Durante los últimos días se han propagado las manifestaciones de Kiev a otras partes del país, llegando incluso al este de Ucrania, que ha sido la base política leal de Yanukovich.

El enojo creció la semana pasada después que un video publicado en internet mostró a un policía antimotines maltratando y humillando a un manifestante, quien fue desnudado en temperatura extremadamente fría, cerca de las barricadas en Kiev. Fue golpeado y obligado a posar para fotografías. En la ciudad occidental de Lviv, donde el apoyo a Yanukovich es minúsculo, un policía antimotines vio el video, empacó sus pertenencias y abandonó una carrera de 20 años.

"Me dio vergüenza decir a la gente que trabajo en la división especial", dijo el hombre, quien sólo dijo llamarse Yaroslav, porque teme repercusiones. "Si uno piensa que su trabajo es golpear gente inocente, entonces pienso que no es el tipo de trabajo con el que alguien puede ganarse la vida".

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Laura Mills contribuyó a este reporte desde Lviv.