UE emite propuesta para controlar a megabancos

La agencia ejecutiva de la Unión Europea presentó el miércoles una reforma ampliamente anticipada del mercado financiero para reducir los riesgos emprendidos por los bancos de mayor tamaño y proteger a los contribuyentes de los posibles rescates bancarios.

La propuesta, que se asemeja a la Regla Volcker de Estados Unidos, es una pieza clave de los esfuerzos del bloque de 28 países para reformar su sistema financiero y así evitar que se repita la crisis que obligó a los gobiernos a rescatar a sus bancos en 2008 y 2009.

La ley propone impedir que los mayores bancos de la región, considerados "demasiado grandes para caer" pues podrían amenazar la estabilidad financiera del sistema, realicen intercambios exclusivamente para su propio beneficio, en vez del beneficio del cliente. Las llamadas operaciones con fondos propios (proprietary trading) se han vuelto enormemente lucrativas para los bancos, pero los reguladores señalan que no es beneficioso para los clientes ni para la economía en general.

"Esta iniciativa está dirigida al pequeño número de bancos demasiado grandes, que de otra forma serían demasiado grandes para caer, demasiado costosos para salvar y demasiado complejos para resolver", dijo Michel Barnier, comisionado de la UE encargado de la reforma al mercado financiero.

"Las medidas propuestas fortalecerán la estabilidad financiera y asegurarán que los contribuyentes no terminen pagando los errores de los bancos", agregó.

La regulación será efectiva para los 30 mayores bancos del continente, que tienen activos valuados en ceca de 23,4 billones de euros (32 billones de dólares), según cifras de la Comisión Europea.

La legislación todavía necesita ser aprobada por los gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo y es probable que enfrente un fuerte cabildeo cuando se acerque a su versión final. No se espera que entre en vigor hasta antes de 2017, casi una década después de que la caída de Lehman Brothers desatara la peor fase de la crisis financiera en 2008.

La reforma también busca darle a los reguladores el poder para separar los intercambios riesgosos de los bancos de su negocio corriente con los clientes. La comisión dijo que no tenía un estimado de cuántos bancos tendrán que crear esas subsidiarias, que requieren su propio amortiguador de capital.

Los gobiernos europeos han inyectado cerca de 1,6 billones de euros (2,2 billones de dólares) a sus bancos desde que comenzó la crisis, o el equivalente a cerca del 13% de la producción económica del bloque, dijo Barnier.

Las operaciones con fondos propios, que quedarán prohibidas salvo algunas pocas excepciones, representaban hasta el 15% de los activos de los bancos antes de las crisis. Ahora se considera que sólo suman 4%, cerca de 940.000 millones de euros, según la Comisión.

"Existe el riesgo de que esto aumente una vez que el crecimiento vuelva a su pico", dijo Barnier.

El grupo de cabildeo de los bancos europeos deploró la propuesta argumentando que podría tener "consecuencias profundas en la estructura de los bancos, sus operaciones diarias y su organización", lo que podría debilitar los préstamos y afectar la recuperación económica europea.

Las reglas traerán una "incertidumbre prolongada" que tendrá un peso en la "competitividad de los prestadores y el atractivo para los inversionistas", dijo la Federación de Bancos Europeos.

Los representantes de centro izquierda del Parlamento Europeo a su vez criticaron que el plan que según ellos "hace muy poco y demasiado tarde" para reducir las prácticas excesivamente riesgosas.

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Juergen Baetz está en Twitter como http://www.twitter.com/jbaetz