Federer: Semis en Australia es un paso positivo

Durante cinco partidos en este Abierto de Australia, Roger Federer parecía tener la elegancia y confianza de sus mejores días, al perder apenas un set en su ruta hacia las semifinales.

Y luego se topó con un muro que conoce bien, el hombre que lo domina como ningún otro en los Grand Slams.

Federer no le gana a Rafael Nadal en un major en casi siete años, desde su última victoria en Wimbledon en 2007. El español tiene marca de 23-10 contra la leyenda suiza, incluyendo nueve victorias en 11 duelos en Slams.

La frustración de Federer fue evidente en su derrota 7-6 (4), 6-3, 6-3 en las semifinales el viernes.

En un momento durante un cambio, un evidentemente frustrado Federer se quejó con el umpire por los gritos de Nadal, que consideró exagerados. Después dijo que cree que los jueces no aplican ciertas reglas al español, al recordar que Nadal apenas recibió dos castigos en todos sus enfrentamientos por demorar demasiado entre puntos.

"No me quejo de muchas cosas", expresó Federer. "Sólo creo que es importante aplicar las reglas en muchos niveles, sean cuales sean. Que sean iguales para todos los jugadores. No nos den vía libre a (Novak) Djokovic o a mí sólo por ser quienes somos. Creo que nos deben juzgar a todos por igual".

Federer quizás se sienta un poco mejor sobre su desempeño en la cancha, tomando en cuenta la forma que comenzó el año al llegar a la final en su primer torneo en Brisbane, y ahora hasta las semifinales del Abierto de Australia por 11er año consecutivo, incluyendo triunfos sobre Jo-Wilfried Tsonga y Andy Murray.

Pero todavía no encuentra la clave contra Nadal.

"Ya saben, Rafa fue como siempre, lo que yo esperaba", analizó Federer. "Siempre que me enfrenta, juega sólido, por no decir fabuloso".

"Es un duelo totalmente distinto. No sé cómo explicarlo. Es totalmente diferente jugar contra Rafa que contra cualquier otro. Jugar contra Murray o Rafa es totalmente distinto".

Aunque quedó desilusionado por su eliminación, Federer insiste que está bien encaminado. El experimento con una raqueta más grande para rendir frutos, y le gusta lo que aporta su nuevo entrenador, Stefan Edberg.

"Necesitaba un buen momento, porque llevaba tiempo pasando por un mal momento", apuntó. "Este es un paso en la dirección correcta, y esa es la dirección en la que quiero ir. Confío que este puede ser un año muy bueno".