Chile: procesan a médicos por envenenar a reos

El juez Alejandro Madrid procesó a dos médicos y a dos militares jubilados por el envenenamiento con toxina botulínica de dos reos en plena dictadura militar y por el homicidio frustrado de otros cinco presos, informó el viernes el Poder Judicial.

Los presos por delitos comunes fueron utilizados para probar la efectividad de la toxina.

Los procesamientos están ligados al asesinato en 1982 del expresidente Eduardo Frei Montalva, 1964-1970, cuya muerte por envenenamiento es investigada por el mismo magistrado, quien mantiene a seis procesados en la causa, cuatro de ellos médicos.

La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria y es considerado uno de los venenos más potentes que existen, produce el botulismo, que produce sequedad de boca, náuseas, vómitos, parálisis muscular progresiva y causa la muerte por problemas respiratorios. Como arma química o biológica está prohibida por las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre Armas.

Los procesados por homicidio calificado son el médico Eduardo Arriagada Rehren y el médico veterinario Sergio Rosende, y como cómplices el coronel jubilado del ejército Joaquín Larraín y al comandante retirado Jaime Fuenzalida. Como todos tienen rango militar quedarán detenidos en el Batallón de Policía Militar, en el interior del regimiento de Telecomunicaciones.

Según la investigación de Madrid, los reos fueron envenenados en diciembre de 1981 con comida que contenía la toxina, causando la muerte de dos de ellos. Los otros se salvaron por un acertado diagnóstico de intoxicación botulínica.

La sustancia fue encargada a Brasil por el Instituto Bacteriológico, encargado de velar por la salud de la población, a su similar brasileño, y traía a Chile en valija diplomática, entregada a un laboratorio manejado por el ente de inteligencia del ejército, según Madrid.

"Los hechos descritos permiten tener por establecido legalmente que con la finalidad de proceder a la eliminación física de opositores al régimen militar (de Augusto Pinochet, 1973-1990) se realizó una operación especial de inteligencia que habría culminado con el fallecimiento de los internos", señala la sentencia.

Decenas de ampollas con la toxina botulínica permanecieron en secreto por casi tres décadas en el subterráneo del Instituto de Salud Pública, sucesor del Bacteriológico, reconoció el 2013 Ingrid Heitmann, que dirigió el servicio entre el 2007 y 2010.

Las sustancias traídas desde Sao Paulo fueron encontradas e incineradas el 2008, sin informar al gobierno de la entonces presidenta Michelle Bachelet, 2004-2010, quien retornará al poder el próximo 11 de marzo. Heitmann agregó en declaraciones a la agencia alemana de prensa, DPA, que "eran suficientes para matar a la mitad de Santiago" y luego relativizó sus dichos al señalar que "se podía matar a muchísimos, pero no sé cuántos".

El juez Madrid indaga también el asesinato del expresidente Frei, que según el certificado de defunción murió por una septicemia, el 22 de enero de 1982 cuando dirigía una naciente oposición a la dictadura, meses después de ser operado por una hernia al hiato. El 2009 procesó a seis personas, dos de ellos médicos, por el deceso por envenenamiento del ex mandatario.

Las indagaciones del caso Frei se dificultaron porque pocas horas después de su deceso tres sujetos entraron a su habitación de la privada Clínica Santa María, colgaron su cuerpo de una escalera de tijeras, le vaciaron la sangre, le sacaron los órganos, y lo rellenaron con formalina y gasa, según las investigaciones. Además, en la Universidad Católica se le realizó una autopsia a sus órganos sin autorización de la familia.

En diversas indagaciones judiciales se ha establecido que la dictadura militar utilizó también gas sarín y talio en contra de opositores.