Cuestionan espionaje de EEUU desde adentro

El ex procurador Eric Friedberg llevó a cabo la primera operación de intercepción de correos electrónicos hace casi 20 años, cuando investigaba un complot internacional para vender teléfonos celulares fraudulentos.

"Era toda una novedad. El propio email era nuevo", recuerda. "CompuServe, el proveedor, no podía hacerlo. Tuvieron que construir un nuevo puerto".

Hoy, Friedberg, un verdadero pionero del uso de la internet con fines de espionaje que se describe a sí mismo como alguien "muy a favor de hacer cumplir las leyes", es parte de un creciente grupo de especialistas en seguridad nacional que cuestionan los alcances del programa de recolección de información de la Agencia de Seguridad Nacional.

"Hay un debate legítimo sobre si se justifica el costo social de recabar constantemente información de cada llamada telefónica de una persona sobre un período de tiempo prolongado en un solo sitio", comentó Friedberg, quien no sabe realmente si se justifica o no. A veces, dice, las libertades de la gente "son protegidas por las dificultades que tienen las autoridades para obtener información. Si tienen acceso a todo apretando un botón, es posible que haya más abusos".

En junio del año pasado circularon informaciones basadas en documentos clasificados distribuidos por el ex empleado de la ASN Edward Snowden que documentaban los programas de vigilancia del gobierno, incluido el espionaje de líderes extranjeros amigos, el análisis del uso de la internet y los correos electrónicos y la obtención de información de las llamadas telefónicas de millones de personas en Estados Unidos.

Las revelaciones generaron protestas, audiencias legislativas y decenas de recomendaciones de limitar los alcances del programa. La semana pasada, el presidente Barack Obama adoptó algunas de esas recomendaciones y exhortó a poner fin al control gubernamental de grandes cantidades de información de llamadas. Dijo que, en su lugar, las propias empresas telefónicas o terceras partes deberían guardar el grueso de esa información, a la que el "gobierno debería tener acceso de ser necesario".

Pero no llegó tan lejos como propusieron varios ex empleados de la ASN y otros servicios de inteligencia en recomendaciones emitidas en enero, en una carta dirigida a Obama en la que le pidieron que redujese la magnitud del programa de vigilancia.

Uno de esos ex empleados, Thomas Drake, dice que siente que lleva "una carga pesada" sobre sus espaldas al haber abierto las puertas a la vigilancia tecnológica a partir de la internet décadas atrás, con métodos que ahora son usados para recabar correos electrónicos, vigilar el uso de la internet, de las tarjetas de crédito y de las llamadas telefónicas de gente inocente como parte de un programa que considera inconstitucional.

"Me despierto sudando de noche, pensando sobre lo que pusimos en marcha", confiesa.

Drake fue parte de un equipo que a fines de la década de 1990 desarrolló un sistema para recabar y analizar miles de millones de datos electrónicos con el fin de detectar posibles complots terroristas. A diferencia de lo que ocurre ahora, sin embargo, ese sistema hubiera requerido una orden judicial para poder descifrar información codificada de ciudadanos comunes.

El sistema nunca se usó con esos fines, según Drake. En su lugar, la ASN empleó un programa de recolección de información mucho más amplio, buena parte del cual fue desenmascarado por las filtraciones de Snowden .

En sus recomendaciones los ex agentes exhortaron al gobierno a que haga públicos los fallos del tribunal que supervisa los programas de vigilancia de la ASN. También propusieron declarar ilegales las búsquedas secretas y que se ofrezcan protecciones a los empleados de seguridad nacional que sacan a la luz irregularidades.

Obama dijo que algunas decisiones del tribunal están siendo hechas públicas y que se fijarán más restricciones a lo que se puede investigar. En relación con las personas que revelan información interna, indicó que la difusión de información clasificada puede poner en peligro a la nación.

Drake, quien comenzó a trabajar con la ASN como contratista en 1989 y como empleado fijo en el 2001, sacó a la luz un programa de espionaje electrónico que consideró irregular en el 2002. Fue encausado bajo los términos de la Ley de Espionaje, pero se le retiraron los cargos antes de que se llegase a un juicio. En el 2011 fue hallado culpable de un cargo menor y sentenciado a un año de libertad vigilada y a servicios comunitarios.

Otro integrante del equipo, William Binney, quien se fue de la ASN junto con Drake, dijo que no se arrepiente de los 30 años que trabajó en tareas de espionaje ni de los avances tecnológicos logrados por la agencia. Aunque cree que los directores del organismo se extralimitaron.

"No me siento mal", aseguró. "La tecnología era necesaria para contrarrestar amenazas del exterior. Es como decir que no se debió haber inventado el revólver porque puede ser usado para matar gente".

No todos los ex agentes cuestionan el actual programa de espionaje.

"¿Si hay alguna sorpresa? No realmente", dijo Tim Sample, ex analista de la CIA. "Me siento satisfecho de que todo se h izo en un marco legal, aprobado por la rama ejecutiva, la rama legislativa y la rama judicial".

El propio Friedberg admitió que es importante mantenerse atento y vigilantes. "Dada la necesidad de prevenir ataques terroristas, en lugar de reacciones luego de que se produjeron, puede resultar necesario realizar este tipo de recolección de información para mejorar la capacidad de los servicios de inteligencia de sacar conclusiones antes de que los enemigos hagan algo".

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Martha Mendoza está en Twitter como https://twitter.com/mendozamartha