Siria: Inicia con dificultad negociaciones de paz

El gobierno sirio afirmó que su prioridad es la lucha contra el terrorismo y no el diálogo por la paz, en tanto que la oposición insinuó que dista de estar dispuesta a negociar directamente con un gobierno al que quiere derrocar, lo que puso en duda la efectividad de unas conversaciones que apenas comienzan.

Las dos partes no estuvieron cara a cara, sino que se reunieron por separado con un mediador de las Naciones Unidas conocido por su habilidad para desatar nudos diplomáticos y sus declaraciones reafirmaron las posiciones endurecidas por casi tres años de una guerra civil que ha dejado más de 130.000 personas muertas. El objetivo de pasar el viernes a las conversaciones directas como está planeado parecía remoto en el mejor de los casos.

El canciller sirio Walid al-Moalem puso en entredicho tanto el objetivo de las negociaciones como la legitimidad de la Coalición Nacional Siria, que es respalda por Occidente, está conformada principalmente por exiliados y carece de influencia entre los rebeldes que están cada vez más radicalizados.

Las peleas entre filas rebeldes se han vuelto tan letales, con casi 1.400 muertos en los últimos 20 días, que el jefe de al-Qaida exhortó a los islámicos a mantener la calma, justificando el argumento del presidente sirio Bashar Assad de que solo su gobierno está evitando que Siria caiga más en el caos.

Al-Moalem, en declaraciones vertidas antes de reunirse con el mediador internacional Lajdar Brahimi, dijo que la prioridad de su gobierno era "combatir el terrorismo".

Tanto el secretario de Estado John Kerry como el jefe de la Coalición Nacional Siria pusieron en tela de juicio la noción de que Assad debe permanecer en el poder para combatir a los terroristas.

"Assad es responsable de la potencial desintegración de Siria", dijo el funcionario estadounidense a la televisora Al-Arabiya. "El es un superimán para el terrorismo".

Los combates comenzaron en marzo de 2011 con un alzamiento pacífico contra el régimen del presidente Assad. La lucha se ha convertido en una guerra entre intermediarios de las potencias regionales Irán y Arabia Saudí, con matices de la Guerra Fría, ya que Rusia y Estados Unidos respaldan a bandos contrarios.

El gobierno de Assad culpa a Occidente por la presencia de extremistas extranjeros que han hecho suya la causa de la rebelión, y asegura que su caída convertiría a Siria en un refugio para al-Qaida.

Al-Moalem insistió en que las negociaciones políticas debían realizarse sin injerencia extranjera, con los auténticos representantes de los sirios.

Haitham al-Malé, un veterano de la oposición siria y alto miembro de la coalición, dijo que tal vez no habría un encuentro directo de las dos partes el viernes, como se esperaba, sino que el mediador Brahimi seguiría consultando con una y otra.

"No creo que estemos preparados todavía para eso. La brecha es demasiado amplia", dijo Malé.

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Los periodistas de Associated Press Bassem Mroue en Beirut; Mehmet Guzel, en Turquía, y John Heilprin en Davos, Suiza, contribuyeron a este despacho.

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Zeina Karam está en Twitter como https://twitter.com/zkaram y Lori Hinnant como https://twitter.com/lhinnant