Ucrania: oposición insta a mantener tregua

Uno de los principales líderes de la oposición en Ucrania instó el jueves a los manifestantes a mantener una inestable tregua con la policía luego de que al menos dos personas murieron en enfrentamientos esta semana, pero varios en la multitud parecían desafiantes, al grito de "revolución" y "vergüenza".

Tras horas de conversaciones con el presidente Viktor Yanukovich, el líder opositor Oleh Tyahnybok pidió a los manifestantes en Kiev varios días más de una tregua, al asegurar que el mandatario se había comprometido a garantizar la liberación de decenas de manifestantes detenidos y a no hacer más arrestos.

Sin embargo, otros líderes de la oposición ofrecieron informes contradictorios sobre el resultado de la reunión. El líder opositor Vitali Klitschko dijo que las negociaciones habían logrado poco. Él y Tyanhnybok fueron abucheados en las barricadas por manifestantes enojados y el ambiente parecía tenso.

"No nos vamos a sentar y esperar por quién sabe qué", dijo Andriy Pilkevich, un manifestante con pasamontañas que estaba levantando barricadas cerca de las líneas de la policía con bolsas gigantes de hielo. "Aquellos que quieren ganar tienen que luchar".

El ministro del Interior, Vitali Zakharchenko, emitió una declaración garantizando que la policía no tomará medidas contra el gran campamento de protesta en la Plaza de la Independencia, conocido como el Maidan. También pidió a la policía mantener la calma y no reaccionar a las provocaciones.

Esto ocurre mientras cientos de manifestantes enfurecidos en varias regiones en el oeste de Ucrania, donde Yanukovich tiene poco apoyo, atacaron oficinas gubernamentales y obligaron a un gobernador leal a Yanukovich a renunciar.

Al menos dos personas murieron el miércoles por disparos en el lugar de los choques en Kiev. Los manifestantes habían lanzado piedras a la policía antidisturbios e incendiado autobuses policiales, mientras que los agentes respondieron con balas de goma, gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento.

Los líderes opositores habían dado una fecha límite del jueves por la noche para que el gobierno hiciera concesiones o enfrentaría renovados choques. Los manifestantes de nuevo crearon barricadas de neumáticos en llamas que habían sofocado cuando los líderes de la oposición ofrecieron la fecha límite.

Aunque un líder de la oposición, Arseniy Yatsenyuk, dijo al término del encuentro que "hay una muy buena oportunidad" de detener el derramamiento de sangre, Klitschko fue más pesimista.

"Lo único que hemos sido capaces de lograr no fue mucho", dijo a la multitud un sombrío Klitschko.

Instó a los manifestantes que se abstengan de actos violentos y a continuar con las protestas pacíficas para evitar más derramamiento de sangre.

"Tengo miedo, sí, tengo miedo de pérdidas humanas", dijo Klitschko. "Estaremos ampliando el territorio del Maidan hasta que estos tipos comiencen a reconocernos".

El presidente convocó a una sesión especial del Parlamento la próxima semana para discutir las tensiones, al notificarle al jefe del Parlamento: "La situación exige una solución urgente". Pero no había ninguna señal de que la medida representara un acuerdo, ya que los partidarios del mandatario tienen la mayoría de los escaños.

Las protestas comenzaron el mes pasado, después de que Yanukovich desdeñó vínculos más estrechos con la Unión Europea en favor de un préstamo de rescate de parte de Rusia. Se tornaron violentas esta semana después que el mandatario sacó adelante duras leyes contra las protestas y rechazó las demandas de los manifestantes para dimitir y convocar a nuevas elecciones.

El apoyo a Yanukovich es prácticamente inexistente en el oeste de Ucrania y la mayoría de los residentes quieren estrechar los lazos con el bloque de 28 países de la UE.

En Lviv, una ciudad cerca de la frontera con Polonia 450 kilómetros (280 millas) al oeste de Kiev, cientos de activistas irrumpieron el jueves en la oficina del gobernador regional Oleh Salo, una persona designada por Yanukovich, al grito de "¡Revolución!" y cantando villancicos.

Después de rodearlo y obligarlo a firmar una carta de renuncia, un activista se la quitó de las manos y la levantó para los vítores y aplausos de la multitud. Salo más tarde se retractó de su firma, diciendo que había sido coaccionada.