Tras más 50 días, acuerdo para levantar bloqueo

Tras más de 50 días de paro, moradores de la región Catatumbo, en el noreste colombiano, accedieron el viernes a levantar un bloqueo vial y comenzar negociaciones con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en un pulso de resistencia de ambas partes y con temas que tocan las negociaciones de paz con la guerrilla.

El acuerdo fue anunciado por delegados de las dos partes tras una reunión en Tibú, unos 480 kilómetros al noreste de Bogotá, que fue el epicentro de la protesta campesina que comenzó el 11 de junio, cuando al menos 6.000 a 10.000 habitantes de aquella región conocida como el Catatumbo bloquearon con piedras, palos y campamentos improvisados el acceso vial de Tibú a Cúcuta, capital de Norte de Santander, así como en otras localidades.

El bloqueo vial en Tibú, cuyo fin fue descrito por portavoces de los manifestantes como un gesto de buena voluntad frente al gobierno, será levantado a partir de las 6 (1100 GMT) del sábado y será verificado por delegados de la oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, indicaron los voceros.

La fecha del inicio de las negociaciones entre manifestantes y el gobierno aún está por definir, pero sería en días de la próxima semana, indicó en diálogo telefónico monseñor Omar Alberto Sánchez, obispo de Tibú y uno de los al menos cinco facilitadores que acercaron a las dos partes en la última semana.

"Finalmente aquí venció la palabra y no la violencia (y) significa que una paz y un diálogo es posible e ir llegando acuerdos y construir consensos, a tener en cuenta las regiones e ir construyendo en la práctica escenarios de paz y eso significa justicia, significa integración", dijo Sánchez.

Por su parte Iván Cepeda, representante a la Cámara por el izquierdista partido Polo Democrático Alternativo, y otro de los facilitadores y garantes, dijo telefónicamente que lo más importante fue un anuncio en la jornada del gobierno en torno a que Catatumbo podría funcionar como una suerte de "plan piloto" en caso de que se firme la paz entre el gobierno y las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que mantienen negociaciones de paz en Cuba desde fines de 2012.

"Más allá de la discusión de los puntos que han planteado los campesinos, se abre una posibilidad de una región del país en la que se pueda comenzar a ensayar cómo sería el paso a una situación de post conflicto", dijo Cepeda.

El congresista se refería a una declaración formulada más temprano desde la casa de gobierno en la que Santos, al tocar varios temas, dijo que en caso de una negociación con los manifestantes "queremos ver la posibilidad de generar en el Catatumbo una especie de oportunidad, plan piloto, para una región que ha estado tan abandonada".

"Que podamos entre todos hacer un plan piloto (sobre) cómo sería el futuro de paz en esa región que ha sido tan asediada por la violencia", añadió Santos, sin ofrecer detalles.

Sin embargo, Santos sí mencionó que se podría iniciar el desminado de esa región del país "que está infestada de minas antipersonal" y detener el reclutamiento forzado de menores de edad por parte de grupos ilegales.

Los campesinos demandan que el gobierno apruebe que la región del Catatumbo o al menos una porción de sus siete municipios -unas 346.000 hectáreas- sea declarada "zona de reserva campesina", una figura legal de 1994 por la cual los campesinos reciben sus títulos de propiedad de la tierra, en general producen de forma cooperativa y el Estado garantiza el financiamiento para carreteras, salud y educación.

Los manifestantes también han exigido planes para la sustitución de cultivos como los de coca, materia prima de la cocaína. Aunque no es la primera zona del país en cultivos ilícitos, en el Norte de Santander existen al menos 3.490 hectáreas sembradas de coca de las 64.000 de todo el país, según Naciones Unidas.

Tanto el tema de las zonas de reservas campesinas como el narcotráfico, una de las fuentes de financiamiento de las FARC, son parte de la agenda de negociaciones de paz en La Habana y aunque el gobierno ha dicho que esa agenda de discusiones en Cuba ya fue pactada y los hechos como los del Catatumbo no la modifican, los rebeldes sí han destacado su interés en ampliar el número actual de reservas, seis, y que tengan mayor autonomía, incluso con la posibilidad de que a ellas no tenga acceso la fuerza pública.