Invitación a Irán afecta la imagen de Ban Ki-moon

Ban Ki-moon hizo un inusual esfuerzo diplomático por su cuenta cuando invitó a Irán a participar en las conversaciones de paz sobre Siria que se realizan esta semana, pero le resultó contraproducente, lo que generó interrogantes sobre la efectividad de un secretario general de la ONU más conocido --y con frecuencia criticado-- por su estilo reservado y apegado a un guión.

Nadie ha revelado lo que se dijo durante el intenso fin de semana de negociaciones de Ban con el canciller iraní, pero Farhan Haq, portavoz de Ban, dijo que el secretario general tuvo un "acuerdo oral" con Irán y cree que le seguirá un acuerdo escrito "más concreto" bajo los términos de su asistencia a las conversaciones de paz.

"Desafortunadamente, no pude obtener la confirmación firme del gobierno iraní en el último momento", declaró Ban el miércoles a los periodistas.

En lugar de ello Teherán declaró que sólo asistiría sin condiciones. Las intensas 24 horas solamente derivaron en que todas las partes se molestaran, incluidos Estados Unidos y Rusia, y pusieron en riesgo las frágiles conversaciones cuando la oposición siria amenazó con retirarse. Ban retiró la invitación el lunes.

"Desde luego que fue engañado", afirmó un diplomático del Consejo de Seguridad.

Aunque la oficina de Ban ha dicho que mantuvo informados a Estados Unidos y a otros países que participan en el diálogo durante todo el tiempo que mantuvo conversaciones con Irán, la culpa ha recaído sobre él.

La mala semana del secretario general continuó el miércoles cuando las tensas conversaciones comenzaron en Montreux, Suiza. En repetidas ocasiones Ban le solicitó al canciller sirio que dejara el podio luego de que se excedió del límite de tiempo.

"Usted vive en Nueva York. Yo vivo en Siria", respondió tajante Walid al-Moalem, haciendo caso omiso de la exhortación del jefe de las Naciones Unidas.

Ya avanzado en su segundo período como el diplomático de mayor perfil en el mundo, Ban ha terminado con una imagen de hombre "un poco ingenuo", dijo Stewart Patrick, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y experto sobre la ONU.

"En este incidente en particular (con Irán), calculó mal. Pero tal vez calculó mal su poder de persuasión, que de por sí no parecía demasiado fuerte", afirmó Patrick.

El modificar la posición de Irán "está más allá del poder de un individuo específico que, como algunos observadores han dicho, es más secretario y menos general", afirmó.

No es la primera vez que Ban, un diplomático surcoreano de carrera, ha estado bajo los reflectores de la crítica desde que asumió su puesto actual en 2007. Dos memorándums filtrados desde entonces le han pegado duro. En uno de ellos, la diplomática noruega Mona Juul escribió en 2009 que Ban "parece funcionar bastante bien cuando se apega a un guión", pero tiene problemas cuando está "por su cuenta".

Un año después, un memo de Inga-Britt Ahlenius, la subsecretaria general saliente de supervisión, dijo que la organización que Ban encabeza "está en un proceso de decadencia" y "desplazándose a la deriva rumbo a la irrelevancia".

Ban, cuyo enfoque ha sido descrito como "diplomacia silenciosa", llegó al puesto muy consciente de cómo lo vería la comunidad internacional, en especial después de la gestión de Kofi Annan, más carismático.

"En ocasiones puedo verme como un líder blando y débil", dijo Ban a The Associated Press poco después de convertirse en secretario general. "Puedo dar el aspecto de una persona blanda, pero tengo fortaleza interior".