México dice mejora alimentación gente con hambre

El gobierno de México aseguró el martes que tres de las más de siete millones de personas que padecen hambre en México ya tienen una mejor alimentación un año después de lanzar una estrategia para enfrentarla, la cual ha generado algunas dudas sobre su diseño y desempeño.

Al realizar una evaluación del primer año de la llamada cruzada nacional contra el hambre en el país, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que los datos son alentadores pero aún falta avanzar más para garantizar que no haya nadie que padezca una adecuada alimentación, aunque analistas consideraron que aún es muy pronto para asegurar si está funcionando o no esa estrategia como sugirió el mandatario.

"A un año de distancia resulta muy alentador ver y apreciar avances, que de esos siete millones de mexicanos... tres millones de mexicanos hoy en día, a un año, tienen asegurada una mejor alimentación", dijo el mandatario en un acto en el estado central de Hidalgo, pero no precisó si esas personas han dejado oficialmente de tener hambre.

La cruzada, que hace eco a un programa similar lanzado hace una década en Brasil, se ha aplicado en 400 municipios considerados por el gobierno como los más pobres del país, aunque no ha estado libre de algunos cuestionamientos.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el organismo encargado de medir la pobreza en el país y de analizar los programas sociales públicos, señaló en octubre en un primer análisis de la cruzada que el hecho de que se instrumentara en un "plazo reducido" -escasos dos meses después del inicio del gobierno- "tuvo repercusiones en el adecuado diagnóstico y diseño de la misma".

El consejo de evaluación evaluará anualmente ciertos aspectos de la cruzada. En julio próximo se espera que presente un reporte sobre los programas aplicados en la estrategia contra el hambre.

Edna Jaime, directora del centro de análisis de políticas públicas México Evalúa, dijo a The Associated Press que en este momento no existe información disponible que le permita señalar "si es veraz o no la afirmación del presidente".

Por ejemplo, dijo, la página de internet de la cruzada tiene "lineamientos muy generales" sobre los programas, pero "no tenemos un mecanismo para dar un monitoreo casi cotidiano de la cruzada", por lo dijo que habrá que esperar a la evaluación que haga el consejo.

Para Raymundo Tenorio, experto en economía del Tecnológico de Monterrey, la cruzada "no es un programa para evaluarlo de corto plazo, los resultados no pueden medirse en términos cualitativos en este momento".

En declaraciones a la AP, Tenorio consideró que enfrentar el hambre no es sólo "tener alimento en la boca... es tener bienestar y esperanza de vida", lo cual implica mejoría en indicadores como disminución de anemias, diarreas y mortandad infantil por desnutrición, lo cual no se puede medir en el corto plazo.

Hasta antes de que se anunciara el plan, los gobiernos en el país sólo hacían referencia a los problemas de la pobreza, pero no de hambre.

Según el gobierno, los 7,4 millones con hambre -una cifra nunca mencionada con anterioridad- representan más del 60% de la población en pobreza extrema.

El Consejo de evaluación informó a mediados del año pasado que hasta 2012 se estimaba que unas 53,3 millones de los más de 117 millones de habitantes estaban en pobreza.

El organismo añadió que en pobreza extrema se estimaba que estaban 11,5 millones de mexicanos en 2012.

Un reporte de la Organización de las Naciones Unidas señaló en octubre que estimaba que 842 millones de personas padecieron hambre de 2011 a 2013, es decir una de cada ocho personas de la población mundial. Sólo en América Latina, estimó que la cifra era de unas 47 millones de personas.

Hasta antes de la llegada de Peña Nieto al poder, México enfocaba la atención a las familias más pobres a través de un programa de transferencias monetarias condicionadas llamado Oportunidades, el cual llegó a ser elogiado por organizaciones como el Banco Mundial que en varios momentos aprobó préstamos para ese plan.

Y aunque Oportunidades aún está vigente, la estrategia estelar de Peña Nieto es la cruzada contra el hambre, en lo que es visto también como una decisión más política para generar un sello personal del actual gobierno en el área social.

"Esta estrategia contra el hambre se pudo haber montado sobre Oportunidades, pero se le quitó el reflector y la estelaridad en la política social a Oportunidades y se le está dando a la cruzada", dijo Jaime. "Es el sello de la administración... quería algo propio, algo que le diera reconocimiento, (porque) endosar las políticas del pasado no le gusta a esta administración", añadió.