Turba mata a musulmanes en Mianmar, dice testigo

Una multitud budista causó destrozos en una aldea remota en el oeste de Mianmar, donde mató a machetazos a mujeres y niños musulmanes, dijeron el jueves un lugareño y un grupo de derechos humanos, que señalaron que podría haber más de 10 muertos.

Un funcionario afirmó que hay tensión en la zona pero rechazó que hubiera víctimas fatales.

Mianmar, nación predominantemente budista de 60 millones de habitantes, es escenario de violencia sectaria desde hace casi dos años. Más de 240 personas han perdido la vida y 140.000, principalmente musulmanas, abandonaron sus hogares.

Chris Lewa, del proyecto Arakan, un grupo de derechos humanos que ha documentado durante más de una década los abusos contra miembros de la minoría musulmana rohingya, dijo que los hechos de violencia ocurrieron el martes en el estado de Rakhine.

Lewa dijo que desde el mes pasado las tensiones se han exacerbado en la región debido a que monjes del movimiento extremista budista conocido como 969 recorrieron la zona y en sermones por altavoces se pronunciaron por la expulsión de todos los rohingya.

Un lugareño que solicitó el anonimato para hacer declaraciones a la prensa por temor a represalias dijo que las alarmas se encendieron cuando varios recolectores de leña descubrieron tres cadáveres en una zanja cerca de la aldea de Du Char Yar Tan.

Ante la creencia de los cadáveres correspondieran a un grupo de ocho personas rohingya que desaparecieron después de que las autoridades las detuvieran, los testigos alertaron a sus amigos y vecinos, que regresaron y tomaron fotos con sus teléfonos celulares, dijo el hombre, que trabaja como maestro voluntario de inglés.

Esa noche, cinco policías se dirigieron a la aldea para confiscar los teléfonos y verificar los nombres de familias en unas listas, pero la multitud se puso hostil contra los agentes, a los que golpearon y persiguieron, según el hombre.

La policía regresó a las dos de la mañana y afirmó que uno de sus elementos estaba desaparecido, agregó. Esta situación desató la represión de parte del estamento de seguridad.

Soldados y policías rodearon la aldea, tiraron las puertas y saquearon ganado y otras pertenencias, dijo el profesor de inglés. Casi todos los hombres huyeron, pero dejaron atrás a mujeres, niños y ancianos, afirmó