Túnez: Renuncia 1er ministro islamista

El primer ministro islamista de Túnez presentó el jueves su renuncia para dar lugar a un gobierno interino que supervise las nuevas elecciones previstas para este año.

La renuncia de Ali Larayedh y la disolución de su gobierno de coalición aparece como la aceptación del fracaso del Partido Ennahda que ganó los comicios en 2011, pero que desde entonces ha tenido dificultades para conducir al país en una frágil transición hacia la democracia.

En un indicio de los desafíos que afrontará el próximo gobierno en esta nación norafricana de 10 millones de habitantes, diversas ciudades fueron esta semana escenario de protestas contra la elevada inflación, la falta de empleo y la aplicación de nuevos impuestos ante la crisis fiscal por la que atraviesan las autoridades actuales.

En una de sus últimas declaraciones como primer ministro, Larayedh anunció la cancelación de los impuestos al transporte que habían causado las protestas.

Mehdi Jomaa, ingeniero y ex ministro de la industria, fue seleccionado como sustituto de Larayedh y tiene previsto anunciar el jueves a su nuevo gabinete.

"De acuerdo con nuestro compromiso, una vez despejada la vista y el país en la vía correcta, presenté mi renuncia al presidente Moncef Marzouki", dijo Larayedh a la prensa.

Jomaa elogió a la Asamblea Constitucional por haber nombrado una nueva comisión que supervise las elecciones. Los integrantes incluyen dos jueces, un abogado, un profesor universitario y expertos en finanzas y en tecnologías de la información.

En medio de una crisis económica cada vez mayor, la sublevación social y el asesinato de dos políticos de izquierda, la oposición había exigido y finalmente recibido un gobierno interino para la realización de los nuevos comicios.

La nueva constitución será sometida a votación la semana entrante y comenzarán los preparativos para los próximos comicios.

La revolución tunecina inspiró revueltas similares en el Mundo Arabe, pero han tropezado las transiciones hacia la democracia en los países que fueron escenario de la Primavera Arabe, como se dice a las protestas a favor de un cambio democrático.

En Túnez se ha intensificado el extremismo y han aumentado los atentados terroristas no esclarecidos, así como las manifestaciones a causa de expectativas sociales insatisfechas en medio de una tambaleante economía.

Los islamistas dominaron los comicios de 2011, pero su popularidad ha decaído debido a los problemas que persisten en el país. Según diversas encuestas, Ennahda se mantiene como uno de los partidos más poderosos en el país.

A pesar de las dificultades de la transición en Túnez, los distintos actores políticos actuales han mostrado disposición a negociar y transigir --aspectos ausentes en otros países que también registraron protestas a favor de la democracia-- lo cual ha permitido la solución de problemas.