Inmigrantes africanos exigen derechos en Israel

Unos 10.000 inmigrantes africanos participaron el domingo en una marcha de protesta en Tel Aviv, el centro financiero de Israel, donde se congregaron frente a la alcaldía en la manifestación más numerosa que hayan realizado para exigir derechos laborales y un mejor trato por parte del gobierno.

En los últimos ocho años, aproximadamente 60.000 inmigrantes africanos --en su mayoría sudaneses y eritreos-- han cruzado la frontera hacia Israel desde Egipto, ya sea para escapar de la guerra o en busca de trabajo.

El fuerte flujo ha colocado a Israel en una situación difícil, en vista que muchos creen que el estado judío, fundado en parte como un refugio para los sobrevivientes del holocausto después de la Segunda Guerra Mundial, tiene responsabilidad de ayudar a los oprimidos, mientras otros temen que aceptar tantos africanos se atenta contra el carácter judío del país.

Mientras coreaban "somos refugiados, necesitamos asilo", los manifestantes pidieron al gobierno que les permita quedarse. Los organizadores de la marcha anunciaron que han iniciado una huelga de hambre de tres días en protesta por la represión a los inmigrantes y para instar al gobierno que les permita trabajar legalmente.

"Esta protesta es sobre nuestros derechos como seres humanos. No somos tratados como humanos", destacó Muttasem Alí, procedente de la región sudanesa de Darfur, en una entrevista con el canal 2 israelí.

Muchos inmigrantes han conseguido viviendas en vecindarios pobres del sur de Tel Aviv. En el área habitan tantos inmigrantes que los israelíes le han puesto el sobrenombre de "Pequeña África" y el gran número de inmigrantes han provocado tensiones con los habitantes del lugar, que les acusan de provocar el incremento de la tasa delincuencial.

El gobierno ha tratado de detener el flujo de inmigrantes mediante la construcción de una valla de 220 kilómetros (130 millas) en la frontera con Egipto y tiene un amplio centro de detención en un área remota del sur. El gobierno les ha ofrecido incentivos para que se marchen y no puede deportar a muchos de ellos porque corren peligro en sus países.