EEUU: Interrogantes después de tren descarrilado

Este pequeño pueblo de Dakota del Norte se salvó por un cabello de una tragedia mayúscula, luego de que un tren petrolero se descarrilara e incendiara muy cerca la víspera. Indignado, el alcalde de Casselton exhortó el martes al gobierno federal a que haga lo máximo para garantizar la seguridad en el transporte de crudo en los ferrocarriles de Estados Unidos.

Los reguladores del gobierno defendieron los embarques de materiales tóxicos por tren, al señalar que 2012 fue el año más seguro en la historia de la industria.

Nadie resultó herido en el descarrilamiento del tren BNSF de 1.600 metros de largo (una milla) el lunes por la tarde, pero los vagones volcaron, estallaron en llamas y su contenido se quemó, emanando humo negro durante más de 24 horas, produciendo un calor tan abrasador que las cuadrillas de emergencia no se atrevieron a apagar el fuego.

Muchos de los 2.400 habitantes del pueblo accedieron a evacuar temporalmente sus casas debido a la preocupación por el aire contaminado.

"Esto ha ocurrido demasiado cerca como para dejarme tranquilo", destacó el alcalde de Casselton Ed McConnell.

Las vías de tren que cruzan el este de Dakota del Norte corren a través del centro de Casselton, 40,23 kilómetros (25 millas) al oeste de Fargo. McConnell calculó que decenas de personas pudieron haber muerto si el descarrilamiento hubiese ocurrido dentro del pueblo.

El alcalde dijo que era el momento de "tener una conversación" con los legisladores federales sobre los peligros del transporte del crudo por tren.

"Se han producido numerosos descarrilamientos en esta zona", dijo a The Associated Press. "Casi se ha llegado al punto en que uno ya no se pregunta si vamos a tener un accidente, sino cuándo", agregó.

El gobernador Jack Dalrymple visitó Casselton, su pueblo natal, para inspeccionar el accidente, al que calificó de una "gran catástrofe".

"La gente se hará muchas preguntas sobre la seguridad del equipo, la seguridad de las operaciones ferroviarias y, para comenzar, por qué ocurrió el descarrilamiento", destacó Dalrymple.

La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB por sus siglas en inglés), que dirige la investigación, dijo que examinaría la caja de grabación del tren, el sistema de señales, la salud de los maquinistas, el propio tren y los rieles, al igual que la forma en que se respondió al descarrilamiento.

Robert Sumwalt, miembro de la NTSB, dijo que los vagones cisterna del tren eran modelos antiguos DOT-111, que han tendido a fracturarse en otros accidentes.

Sumwalt dijo que un tren de carga BNSF que iba hacia el oeste con un cargamento de cereales se descarriló primero y que una porción del grano cayó en los rieles adyacentes por donde circuló luego el tren petrolero BNSF con dirección al este.

El funcionario agregó que las locomotoras frontales del tren, de 106 vagones, quedaron destruidas. La portavoz de BNSF Amy McBeth dijo que 18 vagones se descarrilaron y se incendiaron.

Ron Ness, presidente del Consejo del Petróleo de Dakota del Norte, dijo que las empresas petroleras recurren cada vez más a los trenes para llegar a los mercados más lucrativos debido a la falta de oleoductos y la dificultad de obtener permisos para éstos.

Las autoridades federales dijeron que ha aumentado las inspecciones de los vagones cisterna aún antes del accidente de Quebec.

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James MacPherson informó desde Bismarck. El periodista de The Associated Press Matthew Brown, en Billings, Montana, contribuyó a este despacho.