El 2013 fue un año magnífico para las acciones, en que los inversionistas saltaron de lleno en el mercado a pesar de una marea de condiciones adversas.

El gobierno estadounidense quedó paralizado por dos semanas y Estados Unidos estuvo al borde de no poder pagar sus deudas, surgieron temores de una acción militar contra Siria, se aplicaron severos recortes al presupuesto y hubo países europeos pidiendo rescates financieros.

Sin embargo, el mercado accionario permaneció inmutable. Y el inversionista que se salió de la rueda por temor, salió perdiendo.

"El 2013 fue un buen año para ponerse audífonos anti-ruido", dijo Dean Junkans, gerente de inversiones de Wells Fargo Private Bank. "Pasaron una cantidad de cosas y sin embargo el mercado siguió subiendo".

El Standard & Poor's 500 estaba en vía de tener su mejor desempeño desde 1997. A las 1748 GMT del martes, iba con alza de 29,4%. El Dow Jones también estaba en camino para un rendimiento extraordinario con un alza de 26,3%, su mejor desempeño desde 1995.

Los inversionistas, en vez de tener la mirada fija en el área internacional, miraron hacia Estados Unidos y a la decisión de la Reserva Federal sobre su programa de estímulo económico.

El banco central estadounidense compró 85.000 millones de dólares en bonos cada mes del 2013. Tales compras tenían como objetivo mantener deprimidas las tasas de interés y estimular el gasto y la inversión. Además, impulsó a los inversionistas a abandonar los bonos y saltar hacia las acciones.

Cada debate del banco central estadounidense era vigilado con lupa. Los inversionistas vendían si pensaban que el instituto suspendería su programa de compra de bonos. Temían que cualquier mejoría en el panorama económico significaría el fin del estímulo. Pero en diciembre, al mejorar el panorama laboral en Estados Unidos, se sintieron con la suficiente confianza como para reaccionar positivamente, cuando la Reserva Federal finalmente decidió cesar el programa. El banco central además inspiró confianza al asegurar que mantendrá las tasas de interés casi en cero. El mercado bursátil, que ya estaba rayando la cima, retornó y superó sus récords.

Por supuesto, no toda la atención estaba centrada en el banco central de Estados Unidos. La situación de las empresas también estaba en el ojo de los inversionistas.

A pesar de la endeble situación económica, las ganancias de las empresas estadounidenses crecieron por cuarto año consecutivo. Las ganancias totales de las empresas que integran el S&P 500 aumentarán 5,37% a un nivel sin precedente de 109,03 dólares por acción, según S&P Capital IQ.

"Es difícil decir cualquier otra cosa que no sea que las empresas gozan de buena salud", considera Paul Atkinson, director de inversiones de Norteamérica de Aberdeen Asset Management.

Los inversionistas, estimulados por el apoyo del banco central estadounidense y la baja inflación, estuvieron dispuestos a pagar por tales ganancias. La proporción de precio/ganancia para el índice S&P 500 subió de 12,6 a 15,4 a comienzos del 2013, según FactSet. De acuerdo a ese cálculo, las acciones se hicieron más caras, pero ello no quiere decir que están sobrevaluadas. La proporción se mantuvo por encima de su promedio de 20 años, que es de 16,5.

Algunas conclusiones derivadas del año que ha pasado:

LAS EMPRESAS PEQUEÑAS PUEDEN DAR GRANDES BENEFICIOS

Algunos de los mejores desempeños del 2013 no vinieron de las grandes empresas sino de las pequeñas. El índice Russell 2000, que monitorea el rendimiento de las empresas pequeñas, aumentó 37,1%, más que el Dow y el S&P 500. Las compañías pequeñas también por lo general se concentran más en Estados Unidos que las grandes corporaciones. Ello quiere decir que se benefician más cuando el crecimiento económico es mayor en Estados Unidos que en otras partes del mundo como por ejemplo Europa. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió en el 2013.

LOS BONOS NO DIERON TANTO BENEFICIO

Si bien es cierto que son una inversión más segura, los bonos del Tesoro no dieron tanto beneficio. Los títulos del Tesoro a 10 años dieron intereses menores al 3% para la mayor parte del 2013. Desde 1981 hasta 2012, los bonos de gobiernos y empresas aumentaron 35%, según el índice Barclays Capital U.S. Aggregate Bond. Este año, los bonos incluidos en ese índice presentaron una pérdida de 2%, la primera vez que da resultado negativo desde 1999.

A medida que la economía mejora, muchos inversionistas vaticinan que las tasas de interés seguirán aumentando y que los bonos seguirán disminuyendo.

NO SIEMPRE HAY QUE CREER EN LOS ALTIBAJOS

A pesar de las noticias inquietantes durante el año, el alza de las acciones en el 2013 se dio sin grandes alteraciones. El S&P 500 lleva 27 meses, desde el 3 de octubre del 2011, sin una corrección, es decir, sin una baja de 10% o más. Eso, comparado con un promedio de 18 meses entre correcciones según S&P Capital IQ.

Los inversionistas que optaron por salirse del mercado se quedaron con un dilema: ¿Comprar ahora a pesar de que las acciones están más caras, o esperar a que bajen, asumiendo el riesgo de quedar aun más rezagados?

EL ALZA DE LA BOLSA PUEDE OCURRIR SIN MUCHO ENTUSIASMO

A pesar de los grandes avances, no hubo mucha euforia en el mercado. De hecho, la bolsa parecía desintonizada con respecto a una economía tan frágil.

No hubo muchas fusiones o adquisiciones empresariales, pues los grandes ejecutivos estaban renuentes a concretar ambiciosos acuerdos en medio de tanta incertidumbre. Las ganancias corporativas aumentaron, pero más que nada por las reducciones de presupuesto, no por un aumento de las ventas. Aumentaron las contrataciones, pero a un ritmo aletargado.

"Nunca he visto un mercado bursátil con un aumento de casi 30% en que los inversionistas estén tan descontentos", expresó Jonathan Golub, estratega de inversiones de RBC Capital Markets.